Poesía

Aportaciones en verso, prosa poética y otros géneros líricos de nuestros lectores.

"EQ", de José Luís Gutiérrez Rocha

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EQ


A


Comienzo a resplandecer en un laberinto lleno de puertas,

de entradas y salidas,

brillos y platas,

cerrojos y bienvenidas.


Comienzo a parecer

a reflejarme en agua, en hielo

en fustes de sombras, en vanos de luz

en cuentas afiladas que arden de lustre, de niebla

albor de tiniebla

nada más.


Comienzo a decir “no” a todo lo que falte de ti,

“no” a la penumbra y a la herida,

“no” a la voluntad de ser polvo

al arco y las larvas, al tálamo,

al fulgor,

al conjuro, al rocío, al temblor.

Comienzo a despertar de todo el ocaso

como la médula de la primera vez:

ciego de sorpresa

caliente de tu aliento,

encima de la pira,

partido, guarecido, abrasado;  

escondido entre la plática de tu voz.


Soy distinto, único de saberte

justo, permitido, paseante, visitante,

creyente de día y de tu pensamiento.


B


Aunque tú no estés

yo te hablo como si me escucharas.

Me acerco a tu oído con regalos y palabras;

tú me oyes completo el alfabeto,

cada trino de mi voz es gala de pendientes, loa de joyerías.

Tienes el oro, las suaves piedras.

Junto en mi garganta todo lo bueno,

lo hermoso y lo magnífico que quiero para ti.

Te hablo

como si me escucharas;

aunque tú no estés

yo te hablo

como si me escucharas.


C


Nadie lo sabe.

Vengo a ponerme en tus manos, al sólido embrión;

vengo a sembrarme y bendecirme: en tu carne, en tu sangre,

en la pila de tu cuello.

No lo imaginan.


Vengo a prenderme de ti,

a morder y quedarme.

Vengo a estar entre tus ojos.


Nadie pregunta.


Voy otra vez

a buscarte en tu sexo.


Nada será.


Todo tenemos

ansioso y sin palabras.

Nadie lo piensa

siempre callamos uno sobre el otro,

hacemos un sepulcro menor, extendido, casi tibio, casi nuestro.


Por eso vuelvo,

regreso a meterme en tu retina;

andar en tu calor, crecer en tu humedad.


Contigo me veo y contigo soy

como un cadáver en su tierra,

como un secreto doblado en agua,

como un párpado lleno de aire,

como un milagro tirado al fuego.


D


Pasaré todo el día en el camino de los santos

en cada uno de sus hilos.


Pasaré en mí entre perfumes

en tu boca de puntas abiertas.


Pasaré en tu cabello como un nudo que me tuviera detrás de ti

como si fuera cierto amarrarme del frío y de las horas.


Pasaré del bocado, del ánima y el tesoro.


Es sencillo.

Me estoy haciendo el demonio que riega en tus oídos,

entretenido de hablar de todos los días

jadeante de palabras

momentáneo en el fulgor

que en un momento más lleva la pierna a tempo de agua.


Bienvenido sea

sea tan amable de pasar.


(De Inbox)

José Luis Gutiérrez Rocha. Poeta mexicano nacido en Tulpetlac, México en 1977. Es autor de los poemarios “Altavoz” (2006), “I’m Flor In You” (2008), “Tres cantos para bolsas de mandado” (2014) e “Inbox” (2015). Su poesía está llena de referencias a la lengua oral, la música y el sentido lúdico de la lengua. Sus principales preocupaciones poéticas son la palabra misma y cómo el lenguaje crea y representa el mundo. Se rumora que su poesía es minimalista, experimental y gráfica. Es autor de varios textos sobre el poeta mexicano Carlos Pellicer. Se gana la vida no como poeta, sino como músico casual y como profesor de literatura en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.


No hay viento para el que sopla

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No hay viento para el que sopla,

no hay razón para olvidar,

no hay momento si en un momento toca esperar.

No hay suspiro en la penumbra

no hay suplicio que no valga la pena

si en un instante hacer algo por alguien me llena.

No hay indicios de ser lo que era,

si algo nuevo me suena a anteayer,

la historia no se repite al llegar hasta diez.

No hay jubón que cubra del todo

las heridas de un látigo, y no hay quien

me impida cortar mis cadenas y correr más rápido.

 

El polvo de mis zapatos me acompañará

el resto de mis días. Que no mire atrás

no significa que no haya aprendido la lección.

La niebla que surge del miedo

no justificará mis mentiras,

sino la verdad y el esfuerzo por ser mejor.

 

Atrás dejé una historia,

a lo lejos el futuro me aguarda

con nuevas aventuras, y quizás,

ocasión para enmendar mis errores. 

En mi interior se agita en silencio

la tormenta de un nuevo mundo,

y la cera de los días pasados

deja huella en el corazón errabundo.

No hay más camino que el que uno se traza,

no hay ocasión de ser de hojalata,

y si la lluvia me empapa en el país de Oz,

serán mis creencias, mis esperanzas,

mis pasiones, y mis serenatas,

mis decisiones, en última instancia,

las que deban hacerme entrar en calor.

 

El polvo de mis zapatos me acompañará

el resto de mis días. Que no mire atrás

no significa que no haya aprendido la lección.

El llanto no aliviará mis letanías,

sino la fuerza que yace en mi interior,

la esperanza de ser para siempre yo.

Cine mudo

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Cine mudo

 

La tarde se debatía,

entre el tedio y la pereza,

qué hastío, qué aburrimiento,

qué sopor y qué paciencia.

 

¿Y si vemos una peli?

¿Cuál quieres ver? ¿en qué piensas?

Yo que mucho no pensaba,

hice que le daba vueltas.

 

Cariño, te va a salir,

el humo por las orejas.

Una neurona me dijo,

que se declaraba en huelga.

 

Ésto pasa por robarle,

horas de más a la siesta.

Yo qué sé, elige tú,

a mí me vale cualquiera.

 

¿Una de acción? ¿quizá un drama?

¿De terror? ¿una comedia?

¿Un cuento de los de antes,

de príncipes y princesas?

 

De alcobas, de torreones,

de caballeros y trenzas,

un malo que sea tan malo,

que demuestre inteligencia.

 

Buscadores de tesoros,

romances, de cenicientas,

un guión enrevesado,

que sepa dejarte a medias.

 

De piratas y motines,

enanitos y doncellas,

con soldaditos de plomo

y mágicas habichuelas.

 

Un perro que sepa hablar,

una sirena sin lengua,

con casitas de jengibre,

conejos y madrigueras.

 

Con un anciano hechicero,

un niño que nunca crezca,

una lámpara encantada,

ladrones... unos cuarenta.

 

Un cuento de los de siempre,

que acabe con moraleja,

de esos que solo hay,

ahora en las bibliotecas.

 

No supe qué contestar,

¡menuda lluvia de ideas!

No te preocupes, tranquilo,

que yo te doy la respuesta.

 

De frente se me acercó,

a un milímetro, muy cerca,

plantándome un beso enorme,

rodado a cámara lenta.

 

Un crítico hubiese dicho,

que fue toda una proeza,

que era toda la cosa,

un solo plano secuencia.

 

Sin pensármelo le dije:

Yo quiero volver a verla.

 

Beluki

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