Reseñas y críticas de libros

"Somewhere, de Sofia Coppola, por MitUndGegen

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Si Sofía Coppola pretendía mostrarnos lo que puede llegar a ser una vida de declive, de acabamiento, de vacío y desmotivación; lo logra sobradamente en esta película: Somewhere. El protagonista podría ser cualquier humano común, pero ella elige a un actor en plena fama, para darle más relevancia a lo “aparentemente” incomprensible de ese vacío vital del protagonista. Hace varios siglos, Hobbes tenía claro que éramos seres malos y egoístas por naturaleza y que sólo nos movían el afán de supervivencia y la fama, el poder y la gloria. Poco ha cambiado desde entonces en nuestro panorama humanoide y, por ello mismo, como decía; observar cómo la fama, el poder y el dinero; cómo tener todo a lo que la mayoría de la gente hoy aspira, no sirve en ocasiones para llenar espiritualmente una vida, es el quid del argumento de esta película. Y Sofía Coppola, que debe ser muy observadora, sabe que el sexo es una de las cosas más buscadas y con la que llena su vida la mayoría de la gente. Es por ello que, para mostrar ese vacío espiritual del protagonista, nos ofrece algunas secuencias de sexo desmotivantes, frías y hueras; como la primera escena. Dos chicas bailan con poca ropa, en una habitación en penumbra…y bailan para el protagonista –como público único; mientras él se deja dormir, sin prestarles la más mínima atención, sin ganas de nada, bebiendo alcohol que alivie, tal vez; como en otras escenas. Escena esta que, de entrada, ya nos habla de la desmotivación sexual del protagonista, de su falta de deseo erótico. Este vacío sexual se observa en las pocas apariciones de sexo que surgen en el film, pero mi preferida es una en la que, en plena oscuridad y fornicación, la chica comienza a llamarlo y él, simplemente…se ha dejado dormir. El sexo, siempre, mezclado con el sueño, con el déjenme dormir, con la desgana y el desinterés profundo. Y tratándose de un actor famoso que podría tener sexo casi con quien quisiera, la sensación de desapego sexual del protagonista es aún mayor. Además, las escenas de sexo son cortas, cansinas, nada románticas, nada amorosas, nada deleitantes, desde luego. Muy bien logrado el propósito de Sofía Coppola, pues; de mostrarnos el vacío de una vida humana, recurriendo con ingenio a su apatía erótica.

 

Otros recursos que utiliza Coppola para mostrarnos esa atmósfera de cansancio vital y declive, ese desinterés hacia todo del protagonista, son las escenas donde está solo; observando la vida pasar mientras toma alcohol sin remisión. O mientras cocina y come unos spaguettis que bailan la danza de la soledad y el desencanto global. El alcohol, la penumbra, la luz tenue, la soledad, el desinterés sexual, el desapego hacia todo…cuando el protagonista está a la luz del sol, siempre lleva gafas oscuras, o casi siempre. La sensación es que es animal de penumbras, de oscuridades, de desolación existencial…que la luz del sol le molesta, que le molesta vivir, casi. Que no sabe qué hacer con su vida, cómo vivirla con un mínimo de eso a lo que llamamos felicidad, o placer.

 

El único resquicio de amor y sentimientos reales que surgen en la película, se refieren a la hija del protagonista y a la relación entre ambos. De hecho, al irse su hija tras una breve estancia en su casa, en una escena posterior, el personaje llora por primera vez de pura soledad, en medio de una llamada telefónica. Ni sexo, ni mujeres, ni amor, ni compañía… La única mujer real de su vida es su hija, y su única motivación. Las escenas con su hija son las únicas que contienen sonrisas, las únicas en que el personaje parece divertirse, las únicas en que descorre las cortinas y llena de luz la estancia para poder jugar, pasar buenos momentos inusitados en medio de la vacuidad de su existencia.

 

Resumiendo, no es una película absolutamente indispensable, pero está muy lograda y la recomiendo. Al menos, el mensaje de Sofía Coppola es claro y abre puertas a reflexiones diversas, y los elementos de que se sirve están muy bien elegidos; tanto en la estética general de la película, como en algunas escenas que he nombrado y en los diálogos escasos pero significativos. La intención última queda clara y la sensación última es una cierta empatía con el protagonista. Y un replanteamiento, también, de la vacuidad de lo humano, en última instancia; y de lo que realmente nos sirve o no para ser felices. A la vez, una reflexión profunda sobre el placer. Hablamos de un individuo que ni siquiera parece buscar, perseguir el placer; de una experiencia vital casi anhedónica. ¿Dónde radica el placer para el protagonista? Nos quedamos sin saberlo -tal vez, solamente, en jugar o hablar con su hija y en tomar alcohol. Pero, desde luego; su placer no radica en el sexo, ni en la compañía de la mayoría de los mortales. Ni en la fama, ni en la gloria, el poder, la riqueza…ni en lo que se busca habitualmente en la vida, como hemos reflejado y como ha sabido expresar tan bien Sofía Coppola con esta película. Reflexión, por último, sobre la sociedad del momento, las necesidades creadas, el sentido de la felicidad, la soledad profunda cuando lo “valioso” resulta no ser lo perseguido, lo añorado. Cuando nada logra llenar nuestra existencia vacua y sin sentido.

 

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