Narrativa

Seducción

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Las apariencias no engañan, me confirman frente a ti. Soy el bibelot de lujo que simboliza tu desmayo. Los tacones de aguja que me sostienen, liviana, elevándome al abismo, transforman mis pies en un fetiche dorado, absorbiéndolos hasta la perfecta simbiosis. A través de ellos planeo tu derrota, mientras tú sueñas con la mía. ¿No es este juego la vida?

Todo secreto está fuera. La profundidad despliega su artificio en la superficie, como el de este puro movimiento que imprimo al andar, lento y sinuoso, entre una pasarela de hombres al acecho, mientras tu deseo me contempla y me envuelve.

Soy la fatalidad desnuda sobre siete velos de seda champagne. La deslizante textura con el rouge de mis labios confieren a mi desnudez un céfiro más insinuante y procaz. Si arañase tu mirada ahora, manaría agua turbia y cenagosa, pero yo la bebería con fruición desesperada. No te lo diré, no obstante, no quiero ponértelo fácil. Ya sabes que estoy aquí para destruirte.

“No te enamores”, dijiste, recortado el perfil, lejano y duro el gesto, bajo una pálida luz, fría como un carámbano de luna. Y yo te odié en silencio, con la misma falta de emoción. Un beso de hiel selló el pacto inmisericorde. Hélices negras sobrevolaron nuestro escenario mientras violentabas mi cuerpo con una pasión cínica y desmedida.

“Eres extraordinariamente hermosa”, fue el rumor ronco y trémulo que mascullaste mientras me vestía, como el eco de un pensamiento furtivo, conmovido e involuntario. “Estaré ausente unos días, no sé cuántos. Quizá te llame cuando vuelva”, mi pequeña venganza.

Comentarios   

 
0 #1 Seducida quedoNekanne 09-09-2013 01:46
Muy bueno, niña.
Gracias por la lectura!
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