Reseñas y críticas de cine

Reseña crítica de la película"El árbol de la vida", de Terrence Malick (2011)

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MaloBueno 

Antes de nada, decir que si alguien es capaz de leerse esto, se le regalará, como dice Shelley, un chuletón en el Steak House XDDD

En este mundo, no hay nada tan sublime que no pueda ser ridiculizado, ni nada tan indigno que no pueda ser enaltecido. Cualquier cosa puede servir de ejemplo para ilustrar eso: un bello poema de amor puede ser reputado como una cursilería y una hez puede utilizarse como símbolo para thanatos, la personificación de la muerte. Todo depende de la personalidad, disposición, sensibilidad, creencias, situación y punto de vista de cada uno en un momento dado. Con esto quiero decir que puedo entender a los que defienden que “El árbol de la vida” es una película pretenciosa y pedante. ¿Podría no serlo querer capturar el misterio de la vida en el metraje de una cinta de cine? También comprendo a los que manifiestan que no pasa de ser un bello documental sobre la naturaleza, que efectivamente lo es. Asimismo, puedo ponerme en el lugar de los que comentan que es muy larga, aburrida e intelectual, hasta el punto de llegar a salirse del cine a mitad de la exhibición. En la versión que yo he visto, el que la graba, que se oye de fondo, suspira y bosteza, no creo que de emoción ni satisfacción. Alguien me ha dicho incluso que la odia, que es un bodrio. Y luego está la crítica especializada, que, en general, se ha postrado de hinojos ante Malick, como si fuese ante el mismo Dios que preconiza su película, considerándola una obra maestra.

 

Yo me guardo mi opinión hasta el final. Primero expondré mi personal análisis de la obra, a través del siguiente esquema:

 

 

1) ESTRUCTURA

 

2) LOS TEMAS BÍBLICOS CENTRALES

2.1.-“El libro de Job” y el problema del mal en el mundo

2.2.- Caín y Abel

2.3.- La plaga

 

3) SÍMBOLOS Y TEMAS DE LA CÁBALA JUDEO - CRISTIANA

3.1.- La simbología del árbol. La cruz y el árbol sefirótico.

3.2.- La naturaleza divina

3.3.- De la nada a la creación.. Los cuatro elementos y los cuatro mundos

3.4.- Los tres pilares o columnas

3.5.- Las puertas

3.6.- La escalera y el puente

3.7.- El retorno a la infancia

3.8.- El Huerto sagrado

3.9.- La espiral y la serpiente

3.10.- El Universo Geométrico. Arquitectura y Música. Dios, el Gran Arquitecto.

3.11.- Los colores

3.12.- La Gracia

3.13.- El pozo

3.14.- Los velos

3.15.- Saturno

3.16.- La Sombra sagrada

3.17- La muerte

 

4) OTROS SÍMBOLOS ESPIRITUALES

4.1.- El girasol

4.2.- Las velas

4.3.- Los guías y mensajeros

 

5) MI OPINIÓN

5.1.- Naturaleza y Dios. Dualidad frente a monismo

5.2.- El depurado crisol de imágenes.

 

 

1) ESTRUCTURA

 

Para mí la película está dividida en cuatro partes principales. En la tercera, que es donde se narra la historia central, desarrollada durante los años cincuenta en Waco (Texas), hay dos actos: uno corresponde al nacimiento y los primeros años de Jack y el segundo ocurre cinco años después del primero. Nos lo dice un viejecito muy simpático que aparece entre uno y otro. El primero termina en una noche, cuando los niños se van a dormir y se apagan las luces. Luego amanece cinco años después.

Es curioso que sea en la tercera parte donde se cuente la historia de la familia O'Brien, centrada alrededor del personaje de Jack, porque en la concepción de los cuatro mundos de la Cábala, el tercer mundo (sería el cuarto si tenemos en cuenta el mundo arquetípico. Pero no lo hacemos porque ése ha existido desde siempre y no cambia, a diferencia de los otros que sí son variables y múltiples) corresponde precisamente al microcosmos humano. Ya se tratará esto en un apartado específico.

 

Esquemáticamente veo así la estructura:

 

1.-Primera parte: El prólogo del dolor

2.-Segunda parte: La Creación

3.-Tercera parte: El mundo humano: La familia O' Brien.

a) Primer acto: El paraíso terrenal de los primeros años. Aquí la figura central para Jack es la madre.

b) Segundo acto: La expulsión del paraíso por el pecado. El tema de Caín y Abel. En este caso el padre ocupa el centro del conflicto en relación con Jack .

4.-Cuarta parte: El epílogo de la gloria. El mundo angélico de la gracia divina.

 

 

 

2) LOS TEMAS BÍBLICOS CENTRALES

 

 

2.1.-EL LIBRO DE JOB Y EL PROBLEMA DEL MAL EN EL MUNDO

 

Todos nos hemos preguntado alguna vez sobre el porqué del sufrimiento y el dolor. Es una de las grandes preguntas, tan antigua como universal. Creyentes (de cualquier religión), ateos y agnósticos nos la hemos formulado en algún momento. No hay una respuesta: hay muchas. A cada cual le sirve la suya, su propia verdad. Veamos alguna de las respuestas que se han dado a lo largo de la historia:

 

1.- Zaratustra, en Persia, defiende que el Principio de Todo tiene que ser bueno, por lo tanto no puede ser origen del Mal. Así que tiene que existir un doble espíritu que sería respectiva y separadamente causa del Bien y del Mal. La lucha perpetua entre ellos es lo que caracteriza la historia de la humanidad, hasta la definitiva victoria del principio del Bien.

 

2.- El Mal es ausencia de Bien. No creo que ésta sea muy correcta, puesto que sufrimos el dolor, por ejemplo, como algo vívido y real, no como una ausencia de otra cosa.

 

3.- La existencia del Mal es necesaria para que haya variedad, para que todo sea más rico, si no nuestra vida se convertiría en algo demasiado homogéneo y aburrido, por muy extraordinario y maravilloso que pueda ser el Bien. Si, por ejemplo, en un lienzo sólo hay luz y no hay sombras, todo se vería plano. Pero claro, que se lo digan al que le toca sufrir un revés serio o una enfermedad grave o le auguran las penas eternas del infierno. No le iba a hacer ninguna gracia este argumento.

 

4.- El Budismo dice que es inútil buscar la causa del mal fuera del hombre. Éste, a través de una serie ininterrumpida de sucesivas reencarnaciones, va aniquilando todo deseo y el ansia de vivir y puede conseguir alcanzar el Nirvana, suprimiendo el mal y el dolor.

 

5.- Los Cabalistas (los gnósticos también) resuelven el tema de la existencia 

del mal, del horror, del pecado, de la culpa, de los crímenes, etc, a través de un sistema de diez emanaciones sucesivas desde una Divinidad Superior. La fracción de divinidad desciende a medida que bajamos en la escala de las emanaciones y por lo tanto los errores, las imperfecciones, impurezas y el mal aumentan. Es decir, la Divinidad va disminuyéndose, va perdiendo fuerza, y al llegar a Jehová crea este mundo falible.

 

Muchos recordaréis la historia de Job, narrada en la Biblia, por un autor desconocido, dentro del libro del mismo nombre, para algunos obra cumbre de la literatura, donde los argumentos racionales se mezclan con metáforas poéticas e imágenes pictóricas, difíciles de desentrañar para los hombres actuales, de forma especialmente sublime.

En el inicio de la película aparecen unos versículos del libro de Job, sobre el señorío de Dios sobre la tierra y el mar. Ésta es una traducción española:


38:4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indícalo, si eres capaz de entender.
38:5 ¿Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso? ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?

38:6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular,
38:7 mientras los astros de la mañana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?

 

En el libro, a modo de resumen somero para los que no recuerden la historia, primero se nos presenta a Job como un hombre recto y temeroso de Dios, con grandes virtudes y riquezas materiales. Luego se pasa a un prólogo en el Cielo, donde Dios habla con Satán sobre Job. Satán le comenta a Dios que no es tan raro que Job le respete tanto, ya que le ha colmado de venturas morales y materiales, pero que si le retirase la mano ya no sería tan virtuoso y fiel. Entonces Dios le permite a Satán que toque los bienes de Job, hijos incluidos. Frente a todos los males que va sufriendo Job, éste reacciona diciendo: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó. Hágase su voluntad”. A continuación hay otra asamblea divina y, ante la fortaleza y paciencia de Job, Satán comenta que es porque sólo ha tocado los bienes de Job, pero que si le tocara a él mismo, no sabe si seguiría mostrándose tan paciente. Entonces Dios concede a Satán poder sobre Job, pero no sobre su vida; Satanás puede herir a Job, pero no matarlo. Y así hace Satán, le hiere con una grave enfermedad, que además degrada su aspecto. Aparecen a continuación tres amigos de Job que dialogan con él. Ante su sufrimiento, Job maldice el día que salió del vientre de su madre e, igual que Jack (su inicial es la misma que la de Job) en la película, pregunta:”¿por qué nacería?”, pregunta clave, que muchos nos hemos hecho alguna vez. Todos los amigos de Job, de una forma u otra, representan la tesis tradicional de que el mal proviene del pecado. En la película también se contempla esto, ya que cuando un niño muere ahogado, una voz infantil en off comenta: “Se portaba mal”. Es decir, ha muerto, porque pecaba. O sea, que si admitimos un Dios justo y todopoderoso, entonces las calamidades que afligen a los hombres son castigos por sus pecados, públicos o desconocidos, del mismo modo que su prosperidad es una recompensa por su fidelidad. Los amigos recomiendan a Job que se arrepienta. Pero Job se defiende, manifestando claramente su inocencia y pide comparecer ante Dios. Entonces Dios habla con Job desde un torbellino (a Él no se le ve). Dios no responde directamente a las preguntas de Job, no le aclara el porqué de su sufrimiento, sino que le muestra su ignorancia, le habla sobre su poder y le enumera sus obras (a esta parte pertenecen los versículos que ilustran el inicio de la película). Y Job, anonadado y abrumado por lo que no conoce ni puede comprender, se postra y declara que no es digno de discutir con Dios, es decir: se refugia en la fe. Ante la humilde, amorosa y confiada profesión de fe que hace Job en los designios divinos, Dios le devuelve todo lo que ha perdido con creces y le permite vivir una larga vida.

 

¿Qué interpretaciones podemos hacer del texto?

 

1.- El autor nos dice que debemos sufrir estoicamente los males y no perder la fe. Los males sirven para atesorar el carácter.

2.- El libro es una justificación del mal. Ésta es bastante dudosa, puesto que Dios no justifica en ningún momento las calamidades a las que ha sometido a Job, sino que sólo le muestra su poder y su gloria.

3.- Una tercera interpretación es que Dios, por medio de las descripciones que da en la obra, algunas tan extrañas como la de dos monstruos, Leviatán y Benemoth, se nos muestra como incomprensible e inescrutable. Es decir, que su naturaleza no tiene por qué ser comprendida ni medida por el hombre. Sería absurdo aplicarle a Dios medidas humanas, en el sentido de que hablar de la justicia o bondad de Dios sería tan antropomórfico como afirmar que Dios tiene ojos, manos o pies. En la película, esta interpretación es aceptada completamente. La madre, Mrs. O'Brien, no comprende por qué Dios ha permitido que su hijo de 19 años muera ni qué ha ganado con ello. Pero como Job, también manifiesta su fe al final:“Creo en ti, te entrego a mi hijo”

 

 

Creo en Ti. Te entrego a mi hijo

 

 

4.- Hay una interpretación, importante también en la película, que consiste en considerar que en Job hay una prefiguración de Cristo, una causalidad invertida, una inversión cronológica. Es decir, Job explica y corrobora los infortunios de Jesús, que aún no ha nacido (OBSÉRVESE QUE JACK, EL PROTAGONISTA, JOB Y JESÚS TIENEN LA MISMA INICIAL). Esta inversión es muy propia de algún autor de la Cábala. Y es porque uno de las condiciones indispensables de la emanación en la cábala (que luego veremos con más detenimiento) y uno de los motores de ella está en el sefiroth emanado y no en el que emana. La emanación posterior de cada sefiroth es el aspecto que capacita a su precursor (el sefiroth anterior) para emanar el siguiente sephiroth.

Esta causalidad invertida nos permite interpretar el texto de Job a luz de la historia de Cristo y del Nuevo Testamento, interpretación que es la que yo creo se da en “El árbol de la vida” de Malick.

 

 

El Padre Haynes, el sacerdote, pronuncia su sermón sobre Job y dice que por ser justo y bueno no te libras de la desgracia y se pregunta si hay algo imperecedero: “Job imaginaba que podría construir su nido a gran altura, su comportamiento íntegro le protegería de la desgracia. Y sus amigos creyeron erróneamente que el Señor sólo podía haberle castigado porque había hecho algo mal a escondidas. Pero no, la desgracia recae también sobre los justos. No podemos protegernos de ella, no podemos proteger a nuestros hijos, no podemos decirnos: aunque yo no sea feliz tengo que asegurarme de que mis hijos lo sean. Corremos delante del viento y creemos que siempre nos empujará hacia delante, pero no es así. Nos desvanecemos como una nube, nos marchitamos como la hierba en otoño y como un árbol nos arrancan de raíz. ¿Existe algún fraude en el esquema del universo? ¿No existe nada que sea imperecedero? (EN ESTE MOMENTO VEMOS UNA IMAGEN DE CRISTO EN LAS VIDRIERAS DE LA IGLESIA) ¿Nada que no se destruya? No podemos permanecer donde estamos. Debemos seguir hacia adelante. Debemos encontrar algo que sea más grande que la fortuna o el destino. Nada puede traernos paz, porque ¿está el cuerpo del hombre sabio o el del justo exento de cualquier dolor, de cualquier desasosiego, de la deformidad que podría destruir su belleza o de la debilidad que podría acabar con su salud? ¿Confiáis en Dios? También Job estaba cerca del Señor (SE VE UNA LEYENDA EN LAS VIDRIERAS: GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS) ¿Son vuestros amigos e hijos vuestra seguridad? No existe un lugar en todo el mundo donde el peligro no pueda alcanzaros. Nadie sabe cuándo el dolor visitará vuestra casa, como tampoco Job lo sabía. En el momento en que todo le fue arrebatado a Job, él supo que el inductor había sido Dios. Se apartó de las recompensas efímeras de la vida, buscó aquello que es eterno. ¿Por qué hay quién ve la mano de Dios sólo cuando nos otorga algo y no la ve también cuando nos lo arrebata? ¿O sólo ve a Dios aquél que percibe la mirada del Altísimo sobre él? ¿No creéis que también ve a Dios aquél que nota que el Sumo Hacedor le da la espalda?”. Al mismo tiempo que se pronuncia el sermón, se nos muestran dos cosas, como ya he apuntado en mayúsculas entre paréntesis:

 

1.- Una imagen de CRISTO en una de las vidrieras, que viene a responder a todas esas preguntas que hace el sacerdote, según lo entiendo yo, es decir: Cristo es la clara representación de aquello que hay que encontrar y que es imperecedero, más grande que la fortuna y el destino. Esto corresponde a la interpretación sobre la prefiguración de Cristo en Job que he comentado antes

 

 

2.- Una leyenda en otra vidriera, cuando el padre de Jack, Mr O'Brien va a encender una vela: “Gloria a Dios en las alturas”. Esto estaría de acuerdo con la tercera interpretación que he enumerado más arriba: no podemos comprender a Dios, sólo podemos tener fe y admirar humildemente su gloria. Y así lo entiende el padre de Jack cuando sufre la transformación: “Quería que me quisieran porque era alguien importante. Un gran hombre. No soy nada. Mirad la gloria que nos rodea, árboles y pájaros. Vivía en el pecado. Todo lo mancillé y no me fijé en la gloria. Soy un hombre estúpido.”

 

 

Gloria a Dios en las Alturas

 

 

Nos viene a decir Malick, de forma sutil, que hay que tener fe en Dios y seguir a Cristo, lo cual cambia el panorama sobre el mal. Ya el dolor no es una consecuencia del pecado, ni un sufrimiento injusto e inútil, sino un camino de redención, tanto para uno mismo como para lo que eso implica hacia los demás. Cristo desde la cruz da un valor divino al sufrimiento humano, lo hace más grande.

Jesús trazó un programa preciso para cuantos deseen seguirle que gira alrededor de la cruz (el árbol), de abrazar la pobreza y el desprendimiento, de renunciar a los honores y grandezas del mundo, de estar dispuesto a ultrajes y persecuciones, como así lo manifiesta la madre, Mrs. O'Brien, en su declaración sobre el camino divino frente al de la naturaleza: “Lo divino no busca agradarse a sí mismo. Acepta ser desairado, olvidado. Acepta los insultos y las heridas”.

 

Lo divino no busca agradarse a sí mismo

 

Además, el creyente por su fe, es estimulado con la virtud de la esperanza de que será galardonado en la meta con un trofeo eterno. En la película se defiende que las tres virtudes teologales, el amor, la fe en los designios divinos y la esperanza de un premio eterno, dan sentido y respuesta al tema del dolor y del sufrimiento humano. Estas son las palabras de Mrs. O'Brien: “El único modo de ser feliz es amando. Si no sabes amar, tu vida pasará como un destello. Sé bueno con los demás. Asómbrate. Ten esperanza.” Más tarde la profesión de fe.

 

Asómbrate. Ten esperanza


 

2.2.- CAÍN Y ABEL

 

 

 

Jack y su hermanito

 

 

Este es otro de los temas bíblicos que Malick trata de forma particular.

A pesar de la luminosidad general de la película, ésta es una parte que contiene elementos oscuros, más sugeridos que manifestados en las imágenes, escondidos en el corazón de los protagonistas. Es la música la que acompaña en esos momentos para subrayar la amenaza y la inquietud del instante.

 

Mi hipótesis es que Jack podría asimilarse simbólicamente al Caín bíblico, mientras que su hermano, más noble, dócil y pacífico (no lucha con el padre cuando les está enseñando a pelear, aunque también se rebela una vez y le manda callar), podría ser el reflejo de Abel. Hay una conversación entre los dos que me resulta significativa para ilustrarnos sobre sus caracteres. El hermano, R.L., elude cualquier situación de enfrentamiento o lucha con el hermano, al que manifiesta su confianza: "me fío de ti"

 

R.L: ¿Estás cansado?

Jack: No, yo nunca me canso

R.L.: Esta mañana sí

Jack: No, sólo lo fingía, ¿me llamas mentiroso?

R.L.: No, no quiero pelear

Jack: ¿Tienes miedo?

R.L.: No, es que no quiero

Jack: ¿Si digo que tienes miedo me llamarías mentiroso?

R.L.: No

Jack: Entonces tienes miedo.

 

La razón de su “maldad” la explica Jack así, dirigiéndose a Dios: ¿Dónde estabas? Dejaste morir a un niño. Dejarás que ocurra cualquier cosa. ¿Por qué yo debo ser bueno si tú no lo eres?.

Jack, desde pequeño, siente rivalidad hacia el hermano. Primero porque destrona su reinado de hijo único que recibe todas las atenciones de la madre. Segundo porque parece ser el favorito del padre, del que ha heredado su gusto por la música. Hay una escena en la que el padre se muestra complacido oyendo al hijo interpretar una pieza a la guitarra.

 

 

Mientras eso ocurre, Jack merodea mirando al hermano desde el jardín, como si fuese un “criminal” con no muy buenas intenciones. Pone a prueba continuamente la confianza de R.L., su lealtad, en un juego perverso (él lo expresa así: “Lo que quiero hacer algo me lo impide. Hago sólo lo que odio”). Y, finalmente, Jack acaba traicionando esa confianza, disparando cuando el hermano tiene el dedo sobre el cañón de la escopeta de perdigones. Ésto para mí simboliza el asesinato de Abel.

 

 

Sin embargo, en un texto sobre el judío errante, cuando éste habla con la esfinge y con la Cruz de Cristo (el símbolo más representativo del Mesías), la Cruz expresa entre otras cosas que trae en sus brazos la Fe, la Esperanza y la Caridad y que espera unir a Caín y Abel para reconciliarlos. Y sigue diciendo: "Yo soy la escalera sangrienta por la cual la humanidad sube a Dios y por la cual Dios desciende hacia los hombres. Yo soy el árbol de sangre, y mis raíces beben en toda la tierra, para que no se pierda y forme en mis brazos frutos de devoción y amor. Soy la señal de la gloria porque revelé la honra..... Soy el resumen de la ciencia, porque explico la vida humana y el pensamiento de Dios. No temas, Ahasverus, no temas mi sombra. El crimen de tu pueblo se tornó el del universo, porque también los cristianos crucificaron a su Salvador,....... pero el crimen de todos los hombres los envuelve en el mismo perdón; y tú Caín humanitario, tú el mas viejo de los que la cruz debe rescatar, ven reposa bajo uno de mis brazos todavía teñido con la sangre del Redentor. Después de ti vendrá el hijo de la segunda Sinagoga, el pontífice de la ley nueva, el sucesor de Pedro; cuando las naciones hayan proscrito todo, cuando no hubiera sino la corona del martirio, y cuando la persecución te haya hecho sumiso y dócil como el justo Abel, entonces vendrá María, la mujer regenerada, la madre de Dios y de los hombres, y ella reconciliará al judío errante con el ultimo Papa...... El amor regenerará las ciencias, la razón justificará la fe. Entonces seré el árbol del paraíso terrestre, el árbol del bien y el mal, el árbol de la libertad humana.”

 

Este texto lo expongo aquí, aunque sólo en parte, porque me parece muy representativo de lo que quiere expresar la película. Es decir: la Cruz de Cristo, que es el árbol de la Vida, ha cambiado la historia de Caín y Abel y permite que se reconcilien los hermanos, a través del perdón, en una preciosa y conmovedora escena. Y también consigue que caín cambie su naturaleza. En eso influyen también las enseñanzas de la madre (una mujer regenerada): “Ayudaos el uno al otro. Amad a todo el mundo, cada hoja, cada rayo de luz. Perdonad”.

 

Amad a todo el mundo

 

Después del acontecimiento de la escopeta, Jack le ofrece un palo a su leal y generoso hermano y le dice: “Puedes pegarme si quieres. Perdona. Eres mi hermano”. El hermano no sólo no le pega, sino que le acaricia, mientras Jack pone un gesto entre avergonzado y conmovido. Eso resulta una gran enseñanza para él, sobre el valor de pedir perdón y de recibirlo.

 

 

Los hermanos reconciliados

 

 

Asimismo, la relación de Jack con el padre también está llena de turbiedad. El padre es como el dios que ejerce su tiranía de forma un tanto violenta, que establece normas y prohibiciones. Pero es un dios muy imperfecto, claro, y que les hace daño, igual que el Dios celestial daña a los hombres. Por eso, la imagen que Jack tiene de su padre está bastante deteriorada, aunque en el fondo le quiera. Piensa que miente, que finge, que inventa historias, que insulta a la gente, que nadie le importa. También lo ve como un rival en el cariño de la madre (¿complejo de Edipo?) “¡Ella sólo me quiere a mí!” -le grita- Igualmente, su imaginación lo concibe como un payaso ridículo, que juguetea con la camarera, y presume de sus viajes, expresándose con menosprecio sobre sus posibles socios en los negocios ("Vuestro padre ha dado la vuelta al mundo, hasta China....Los servicios son de acero inoxidable incluido el lavabo. Confío en que firmarán el contrato, si no que se olviden, les mandaré al infierno") Entonces, el miedo al gigante del desván, símbolo del dominio del padre, que acosaba sus sueños de niño, desaparece.

 

 

Hay una escena en la que Jack, lo mismo que hacía con el hermano, acecha al padre, cuando está debajo del coche, reparándolo. Sentimos en ella el deseo criminal del hijo de que el gato que sostiene el vehículo se caiga y el padre quede debajo, aplastado. Luego viene la súplica: “Por favor, Dios, mátale. Haz que muera. Llévatelo de aquí”. Así que cuando el padre se va de viaje de negocios es una celebración para todos.

 

Por favor, Dios, mátale

 

Igual que Dios expulsa a Caín y lo maldice, Jack también piensa que su padre puede hacer lo mismo. Por eso le dice: “Es tu casa. Puedes echarme cuando quieras. Te gustaría matarme.”

 

Te gustaría matarme

 

Luego también viene la reconciliación, cuando el padre pierde su trabajo, comprende que la ambición y la codicia no son las respuestas, que no basta con la voluntad, con cumplir con la ley y el deber (“No he faltado ni un día al trabajo. Cada domingo doy dinero a la iglesia.”-dice-) y le confiesa a Jack que estaba equivocado, que, a pesar de sus buenas intenciones, no se enorgullece de haber sido tan duro con él, que su familia es lo único que tiene y que quiere tener. Jack, por su parte también se acusa: “Soy tan malo como tú. Me parezco más a ti que a ella”. A continuación el padre le abraza: “¡Mi pequeño!” (se me saltaron unas lagrimillas).

 

Vosotros sois todo lo que tengo y lo que quiero tener

 

Jack también actúa como un ladrón, además de otras travesuras, y roba la enagua de la vecina, a la que espía, acuciado por el deseo. Luego se siente muy avergonzado de ello: “No puedo hablar contigo, no me mires. He pecado, ¿qué he hecho?” Es la misma culpa del pecado original, cuando Adán y Eva, una vez que han comido del árbol prohibido, se sienten desnudos y se cubren con unas hojas.

 

He pecado, ¿qué he hecho?

 

Jack no se siente a gusto con este nuevo estado y manifiesta su deseo de volver a la situación anterior de inocencia, que es como recuperar el paraíso perdido: "¿Cómo puedo volver a ser como ellos?" -dice, refiriéndose a sus amigos-

 


2.3.- LA PLAGA

 

 

La plaga

 

Seguimos aquí con el tema del mal. En la Biblia Dios inflige calamidades a los humanos por medio de plagas. Son famosas las diez plagas de Egipto.

 

En la película, la tragedia que afecta a la familia O'Brien es la muerte del hijo, R.L., a los 19 años. Este mal se simboliza a través de una plaga de insectos. Como expresa la abuela de Jack: "Dios es así: envía moscas a las heridas que Él debería curar."

 

La madre, igual que a abuela y lo mismo que Job, sabe que Dios es el causante. Al principio, aunque sigue manteniendo su fe, no puede evitar hacer preguntas, buscando una respuesta a su dolor (la mayoría de las voces son en off): “Siempre ha estado en sus manos, ¿no es cierto? Mi esperanza. Mi Dios, No temeré ningún mal, porque tú estás conmigo, ¿Qué has ganado con que mi hijo muera?...¿Crees que no te fui fiel, Señor? ¿por qué? ¿dónde estabas?....Lo sabías. ¿Qué somos para ti? Contéstame. Y luego la súplica: “Te suplicamos. Por mi alma. Por mi hijo. Escúchanos.”...”La vida. Te busco. Mi esperanza. Mi niño”. Y al final, la entrega total, iluminada por la fe y la esperanza: “Creo en ti. Te entrego a mi hijo”. Entonces también besa la mano de su vejez que la llevará a la muerte.

 

 

 

 

Aunque en esta película he visto ciertas identidades con las concepciones de la cábala, que ya expresaré, en este caso del mal hay que hacer ciertas salvedades. Los cabalistas clásicos, como he comentado antes, consideraban que el mal es producto de que el mundo ha derivado de un Dios imperfecto, dado que entienden que en la divinidad también hay grados. Existe un Ser Superior, pero de él emanan otros dioses de menor calidad, inferiores. Jehová, nuestro creador, sería uno de esos, y por esa razón nuestro mundo es falible.

 

Sin embargo, en el cristianismo no existe esa escala degradativa en la divinidad. Dios es perfecto, omnipotente, omnisciente y omnipresente. Es un Dios personal y providente. Si causa el mal no es porque sea imperfecto, sino porque tiene un Plan en relación con nosotros que no nos es posible conocer. Dios es incomprensible, de tal manera que no puede traducirse a la escala humana, aunque la chispa divina exista en nosotros. El único camino posible en relación con Él es el de la fe. Malick expresa esta creencia y apuesta por ella.

 

 

3) SÍMBOLOS Y TEMAS DE LA CÁBALA JUDEO - CRISTIANA

 

La cábala cristiana surge en Italia, en el Renacimiento, coincidiendo con la expulsión de los judíos de España, el redescubrimiento de la filosofía griega y la divulgación del Corpus Hermeticum, y supone la aplicación de los modos de pensamiento e interpretación de los cabalistas a los textos cristianos

 

He observado en la película una clara relación con la Cábala cristiana, por varias razones:

  • Por el propio símbolo del árbol que le da nombre, que es asimilable al árbol sefirótico cabalístico.

  • Porque hay una identificación entre las fuerzas que gobiernan el macrocosmos, manifestadas en la Creación del universo, y las que regulan el microcosmos humano, representado por la familia de Waco (“lo que es arriba, es abajo”, dice el principio hermético). Y precisamente la cábala se presenta como la disciplina que estudia esas conexiones sutiles. Todos los cabalistas están de acuerdo en que no es posible alcanzar un conocimiento religioso de Dios, ni siquiera del tipo más excelso, a no ser mediante la relación de Dios con la Creación. Porque Dios en sí mismo, su Esencia Absoluta, es incognoscible. Es decir, la cábala es un método que sirve para guiar a los seres y para revelarles cada paso y cada línea del Plan divino desde el principio de la Creación, cuando el agua, la tierra, el aire y el fuego se combinaron para formar la vida, cuando los primeros vegetales cubrieron la tierra, y los animales crecieron hasta convertirse en dinosaurios. Y también desde que esos gigantes desaparecieron y dejaron el espacio al mundo que hoy conocemos, donde el hombre apareció y aprendió a usar su inteligencia.

  • Porque es característico del movimiento espiritual cabalístico no sólo el esfuerzo por abrazar al mundo (en lugar de renunciar a él o aspirar a trascenderlo o negarlo, como ocurre en tantos movimientos espirituales) sino por descubrir en lo mundano la presencia del espíritu y reunir así la manifestación con el símbolo. Todos los mundos están en éste, del mismo modo que este mundo está contenido en los demás. La negación del mundo deviene así el olvido de Dios. Y la negación de Dios no es otra cosa que el olvido del mundo como presencia viviente. En la película se percibe claramente este mismo espíritu.

  • Por otros elementos simbólicos que aparecen: los tres pilares, las puertas, etc, que ya veremos

  • Porque los cabalistas ven la oración como el ascenso del hombre a los mundos superiores, como una peregrinación espiritual. Y esta película en sí misma es una oración.

  • Porque uno de los nombres para designar la cábala y sobre todo a los cabalistas es el siguiente: “Los que conocen la gracia”, siendo este aspecto de “la gracia” importante en la película.

 

3.1.- La simbología del árbol. La cruz. El árbol sefirótico

 

 

Siempre he sentido cierta debilidad por el árbol, considerándolo como el epítome o el icono más representativo de la belleza natural. Por eso no me extraña que sea uno de los símbolos esenciales de la tradición. He extraído del “Diccionario de símbolos” de Juan Eduardo Cirlot los aspectos de la simbología del árbol que más me interesan en relación con esta película:

 

1.-Simbología general. El árbol en su sentido más amplio representa “la vida del cosmos, su densidad, crecimiento, proliferación, generación y regeneración. Como vida inagotable equivale a inmortalidad...... Tratándose de una imagen verticalizante, pues el árbol recto conduce una vida subterránea hasta el cielo, se comprende su asimilación a la escalera o montaña, como símbolos de la relación más generalizada entre los tres mundos (inferior o infernal; central, terrestre o de la manifestación; superior, celeste). Éste es un simbolismo que se ve claro en la película, ya que está expuesto incluso en el título.

 

2.-Asimilación del árbol a la Cruz cristiana:El cristianismo y en particular el arte románico le reconocen esta significación esencial de eje entre los mundos, aunque....también simboliza la naturaleza humana (lo que, de otra parte, es obvio por la ecuación macrocosmo-microcosmo). Coincide el árbol con la cruz de la Redención, y en la iconografía cristiana la cruz está representada muchas veces como árbol de la vida. La línea vertical de la cruz es la que se identifica con el árbol, ambos como “eje del mundo”.....

 

La coincidencia del árbol con la cruz cristiana no se expresa directamente en el film, pero sí de una forma sutil e indirecta. Ya expuse que el camino de Cristo es el que creo que Malick defiende para ofrecer un valor imperecedero al sufrimiento. Y, claro, el símbolo por antonomasia para representar a Cristo es la cruz. Si tenemos en cuenta, además, la propia declaración de Jesús: “Yo soy la Verdad y la Vida. El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá”, la avenencia con la inmortalidad del árbol de la vida es manifiesta.

 

3.-La dualidad árbol de la vida – árbol de la ciencia. Según Génesis 2, 9: en el paraíso había árbol de la vida, y también el del bien y del mal, o del conocimiento, y ambos estaban en el centro del paraíso. El árbol de la vida puede conferir la inmortalidad, pero no es cosa fácil llegar a él, porque está “oculto”. En la iconografía, el árbol de vida se representa florido; el de muerte (o de la ciencia, o su aspecto), seco y con señales de fuego”. Es decir, comer del árbol de la vida supera la muerte que supone el otro. “La serpiente arrollada al árbol implica otro símbolo: el helicoidal o espiral”, que también se ve en la película y que ya veremos.

 

Estos dos árboles, son simbólicos y representan las dos posibilidades de elección que tenemos todos los seres humanos. Existe una forma de percepción dual representada por el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (significa el nacimiento de la moral) y una forma de percepción unificada representada por el Árbol de la Vida. Dios le dice al hombre (Génesis 2:16) que podrá comer de todo árbol menos del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal o si no “morirá”. Pero el hombre se apresuró y eligió mal. Al comer del Árbol del Conocimiento pasó de un estado de inocencia a un estado de dualidad. La dualidad se presenta como la madre de todos nuestros problemas, la ambivalencia, la polaridad y por tanto la duda, la inseguridad, la desconfianza y el miedo. Los sabios cabalistas llamaron al Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, el Árbol de la Duda. Primordialmente, el hombre tenía un contacto directo con el Creador, pero al comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal comienza a crear una distancia con Él.

 

La serpiente simboliza la pregunta, la interrogación surgida en el cerebro de los humanos. El pecado, además de la desobediencia de comer del árbol, es el deseo de saber, de aprender, de comprobar, de demostrar lo que se ve, lo que se aprecia, y lo que se intuye, en definitiva: de querer conocer lo que Dios conoce. Pero, ante el misterio inescrutable de Dios, la respuesta que se da en la película no apuesta por el conocimiento, sino por la fe, ambas incompatibles.

 

Así expresa Jack su deseo de saber en el filme:”¿Me estás vigilando? Quiero saber lo que eres. Quiero ver lo que tú ves”. Y más adelante: “Que seas un ignorante. Hay cosas que se deben aprender. ¿Cómo podemos saber nada hasta que no lo vemos?.

 

Otro de los niños añade, para referirse a las prohibiciones de los padres, que son como los reflejos de la prohibición divina de comer del árbol en el mundo humano:“Dicen que no pruebes las cosas. Ellos lo hacen”.

 

Como ejemplo de esto tenemos el mandato del padre de Jack cuando era muy pequeño de no traspasar una línea en el jardín. Le dibuja una raya limítrofe en el suelo con un palo y le dice: Ven aquí hijo. No vayas ahí”.

 

No vayas ahí

 

Asimismo la madre, leyendo un cuento de Beatrix Potter sobre unos conejitos, les ilustra sobre cosas prohibidas:Bien, queridos, dijo la señora conejo una mañana. Podéis pasear por el campo e ir por el sendero, pero no entréis en el huerto del Sr. McGregor. Vuestro padre tuvo allí un accidente.”

No entréis en el huerto

 

Más tarde, Jack, como ya hemos comentado, cuando está invadido por la duda que representa haber "comido del fruto" del árbol de la ciencia, siente el deseo de volver al Paraíso perdido de la inocencia: ¿Cómo puedo volver a ser como ellos?

 

4.- Simbolismo del árbol con estructuras de jerarquía vertical. Esto entra en conexión con el “árbol sefirótico”de la Cábala, que es el árbol de la vida edénico. Este árbol es un signo o mapa representativo del Universo y del hombre. El “Templo” o “Palacio del Logos” del hombre sigue las líneas del “Árbol”.

 

En el diagrama clásico del árbol de la vida cabalístico (clicar aquí para verlo), del Ser eterno (En Soph) derivan desde siempre diez emanaciones (Sephiroth) que, a su vez, salen una de otra. Un texto de la cábala nos dice que corresponden a los dedos de la mano (quizá por eso las manos son tan importantes en la última escena de la película, porque son la materia más cercana a la Divinidad y las que se unen para orar).

 

 

La primera emanación se llama la Corona y es comparable a un rayo de luz que surge del En soph, de lo ilimitado, de lo oculto (Él es la luz, pero no se le puede ver, está velado. Por eso aparece un círculo negro). Es un rayo de luz que no lo disminuye, ya que el En sophes un ser ilimitado al que no se puede disminuir.

 

La Corona o Kether

 

De la Corona surge otra emanación, de ésa, otra, de ésa, otra, y así hasta completar las diez, dispuestas sobre tres columnas. Cada emanación es tripartita, forma un triángulo. Una de las tres partes es aquella por la cual se comunica con el Ser Superior; otra, la central, que equilibra las otras dos, es la esencial; la tercera es la que le sirve para comunicarse con la emanación inferior.

 

 

El cordón umbilical que une lo divino y lo humano

 

Las diez emanaciones forman un hombre que se llama el Adam Kadmon, el Hombre Arquetipo. Ese hombre está en el cielo y nosotros somos su reflejo. Ese hombre, de esas diez emanaciones, emana un mundo, emana otro, hasta cuatro. El tercero es nuestro mundo material y el cuarto es el mundo infernal. Todos están incluidos en el Adam Kadmon, que comprende al hombre y su microcosmo: todas las cosas. Es decir: la imagen de Dios por excelencia es el hombre, cuyo único ser integral incluye todas las realidades cósmicas y sus arquetipos increados. No hay otra criatura que exprese la totalidad de los Sephiroth tan sintéticamente y, al mismo tiempo, tan explícitamente como el hombre.

 

Es misión del ser humano conocer la creación para nuevamente ascender a esta existencia una con Dios mismo. Dicho de otra forma: en cada uno de nosotros queda una partícula de divinidad y depende de nosotros hacer de este mundo algo más justo y mejor, elevándonos hacia la divinidad “trepando” por el árbol sefirótico, cuyas esferas (también llamadas “Palacios”o "Mansiones") son representación de esas diez emanaciones. Creo que esta forma de elevación espiritual es la que se contempla en la película de Malick.

 

Los Sephiroth están unidos entre sí por 22 líneas, que se conocen con el nombre de vías o senderos de la Sabiduría, las cuales se representan por las 22 letras del alfabeto hebreo.

 

Cada Sephiroth es un estado, modo, o fase del espíritu. Es una forma de conocimiento o experiencia, una estado vibratorio, una manera de ser, una forma de estar. Los Senderos son movimiento, acto, pensamiento, deseo, actividad, dirección.

 

Los Cabalistas utilizan la metáfora del mar y conciben las Sephiroth como mares sucesivos, cada uno de los cuales desborda sus aguas en el siguiente. Es como si cada estado, en determinado momento, tomase un giro en una dirección diferente. Así lo vemos en el filme de Malick cada vez que hay un cambio de estado o progresión espiritual de los personajes.

 

 

Cada progreso al escalar el árbol es un mar que se desborda en el siguiente

 

El proceso es posible porque cada Sephirah contiene en potencia la que sigue, como la semilla contiene el árbol. Asimismo, cada una posee en esencia todos los estados precedentes, lo que hace posible eso que se llama “retorno”, como ya se dijo en el tema de la causalidad invertida anteriormente. El esquema estático es representativo de un “momento” de algo que es eminentemente dinámico. El espíritu fluye de arriba a abajo continuamente.

 

3.2.- La naturaleza divina

 

 

Allí vive Dios

 

En la película yo creo que se produce una mezcla entre el Dios de la Cábala y el Dios cristiano.

 

Para los cabalistas, el árbol de la vida representa el “mundo manifiesto”, en cambio Dios es lo “no manifestado”, lo oculto, lo velado. Dios es eterno, se mantiene en silencio, es impenetrable e inmutable, no se expande. Nada puede salir de la Esencia divina, ni nada puede entrar. Es la luz inaccesible a nosotros, lo que ellos llaman Luz Ilimitada Negativa (En Soph Ur). Todo lo que surge, lo que evoluciona y es pasajero, pasa en su sombra. La sombra humana de Dios viene a ser como un misterioso Edén, de donde fluye una fuente que se convierte luego en cuatro ríos (los cuatro mundos).

 

¿Qué podemos decir de ese Ser primordial de la Cábala en comparación con nosotros? Pues, como decía Borges, al que sigo en este punto, aparte de que a diferencia de los humanos, está fuera del tiempo, tampoco participa de la categoría de algo que existe, porque si existiese sería como otra cosa más, como un planeta, un pez o lo que sea. Dios no existe. Tampoco podemos decir que piensa, porque en el pensamiento hay pasos lógicos, es decir haya algo, una premisa, que se traduce en otra cosa, una conclusión. Y Dios es inmutable, en Él no se produce ningún proceso. Tampoco podemos decir que quiere, porque querer una cosa es sentir que nos falta. Éste es uno de los argumentos que usaba Baruch Spinoza para negar la existencia de un Dios fuera de la naturaleza. Si Dios crea el mundo es porque algo le falta, con lo cual la idea de un Dios perfecto y cerrado queda destruida. Tampoco podemos decir que Dios obra, porque obrar es proponerse una meta y llevarla a cabo. Además, si En soph es infinito (se compara con el mar que es símbolo del infinito), no puede añadírsele nada, no puede querer nada, ninguna otra cosa. De ahí que sean necesarias las emanaciones para explicar la creación del mundo. Las Sephiroth surgen de Él, pero no de forma posterior, sino que siempre han estado ahí.

 

No obstante, en la película, también se nos presenta a Dios como un Ser personal que está siempre presente, que todo lo sabe, que todo lo puede y que llama al hombre, que le habla, que le toca en el corazón para obtener su amor. Es la concepción cristiana también. Así dice Jack: “Me hablabas a través de ella. Hablabas conmigo desde el cielo, los árboles. Antes de saber que te amaba, creía en ti. ¿Cuándo tocaste mi corazón por primera vez?” ..”¿Qué es lo que me enseñaste? Entonces no sabía cómo llamarte. Ahora veo que eras tú. Siempre estabas llamándome”. Así se señala la compenetración recíproca entre las cosas divinas y humanas, permitida por la intuición directa del corazón, que hace de todas una sola.

 

Dios se disfraza para hablarnos,"¿Cómo llegaste a mí? ¿bajo qué forma? ¿con qué disfraz?" -pregunta Jack en off- Pero al final, al abrazar la fe y ver la luz, las máscaras caen, como se ve en esta imagen

 

 


3.3.- De la nada a la creación. Los cuatro elementos y los cuatro mundos.

 

La Nada, el éter

 

En el comienzo fue la Nada. Esta Nada se compone, sin embargo, de todas las energías y fuerzas del Universo divino, que existen en armonía, más allá de nuestra comprensión, en un tiempo anterior a nuestra existencia. Ese es el punto original desde el cual venimos y hacia el cual retornaremos algún día. El acto de la Creación (el acto del espíritu divino manifestado desde un nivel que trasciende toda realidad física y, por lo tanto, nuestra entera comprensión) provee un modo de percibir cómo cada uno de nosotros puede evolucionar y alcanzar mejores y más altos dones. El espíritu divino comienza a manifestarse a través de escalones, y sus energías adquieren mayor densidad, del mismo modo que el vapor puede condensarse en agua y tornarse hielo. Es decir, cada uno de los Cuatro Mundos en que se divide el universo (Génesis:“Salía del Edén un río que regaba el jardín y y de allí se dividía en cuatro brazos”)genera la energía que está por debajo de él, con el universo volviéndose progresivamente denso, evolucionando de la nada para adquirir importancia. Los griegos llamaban Éter al río que se divide en cuatro brazos. La imagen que presenta Malick al principio y al final de la película, para señalar que de ella salimos y a ella volvemos, se puede asimilar a ese éter, como una especie de nebulosa o luz indeterminada. La podemos ver encima de estas letras.

 

Estos cuatro niveles, cuatro mundos, cuatro planos de progresiva revelación, ocultan así infinita multiplicidad de sentidos que no son sino diversos rostros en los que aparece la Unidad de Dios, un Dios con muchos nombres y en cuyo nombre de creador, Jahveh (YHVH o Tetragrammaton) ya se presenta la cuaternidad fundamental.

 

Cada uno de esos mundo está representado por un elemento: El Fuego, el Aire, la Tierra y el Agua. Esos elementos son las fuentes y raíces de todas las cosas de arriba y de abajo y en ellos se fundan todas las cosas.

 

Los cuatro elementos integran el Gran Agente Universal, origen y síntesis de ellos. Esta Energía Universal es la que constituye todo lo existente. Sus diferentes niveles vibratorios son los que producen las distintas manifestaciones que, en realidad, no son sino aspecto de una misma cosa.

 

El Génesis nos dice que el primer día fue creado el fuego, el segundo, el agua y el aire y el tercero, la tierra. El cuarto, quinto y sexto días vuelven a repetirse las mismas creaciones.

 

Veamos cómo se representan esos cuatro mundos en la película:

 

ATZILUTH. El Mundo Arquetípico o de las Emanaciones, el mundo del Espíritu Puro que activa a los otros mundos para que evolucionen. Está representado por el Fuego Primitivo y no cambia. Existe desde siempre.

 

El Fuego

 

BRIAH. El Mundo Creativo, el nivel del intelecto puro. Su elemento es el Agua

 

 

El Agua

 

 

YETZIRAH. El Mundo Formativo. Aquí se encuentran los patrones sutiles y fugaces en pos de la materia. Es el Aire Primitivo

 

El Aire (burbujas)

ASSIAH. El Mundo Activo. Contiene el mundo físico de sensación y las energías nunca vistas de la materia. Es la Tierra Primitiva, nuestro mundo material, el humano.

 

La Tierra

 

Los astronautas del libro que leen los niños y el cohete en el que ellos lanzan una rana al "espacio" no son sino los sueños de esos otros mundos.

 

Lanzando una rana al espacio

 

3.4.- Los Tres Pilares o Columnas

 

 

Los tres pilares


Casi todas las creencias parten de una Trinidad primordial, con ligeras variaciones (Sol, Luna y Tierra; Brahma, Vishnú y Shiva; Júpiter, Juno y Vulcano, etc).

 

En la religión católica es la Santísima Trinidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que el padre de Jack menciona de forma irónica para referirse a un rico habitante de Waco, que mantiene oculto el dinero que posee, casi como si fuera el cuarto misterio.

 

En el árbol de la vida cabalístico también hay tres pilares: El Pilar de la Gracia o Misericordia, el Pilar de Severidad o Voluntad y, en el centro, el Pilar Intermedio o del Equilibrio. Cada uno de los Pilares es emblemático de cada uno de los tres “elementos (Aire, Agua y Fuego). El aire está asignado al Pilar del Equilibrio, el agua al Pilar de la Severidad y el fuego al de la Misericordia.

 

En la película, según yo lo veo, la madre de Jack, Mrs. O'Brien representa tanto el Pilar de la Misericordia como el reflejo humano del Espíritu Santo. Está tocada por Él, como lo estuvo la Virgen María. Está pintada un poco como un ingenuo personaje de Disney, que juega con los animalitos, cómplices suyos. Así dice el padre: “Tu madre es una ingenua. Hay que tener una gran fuerza de voluntad para salir adelante en este mundo. Si eres una buena persona, la gente se aprovecha de ti”

 

La madre y la mariposa

 

Su carácter aéreo y espiritual (recordemos que el Espíritu Santo tiene como símbolo una paloma) está perfectamente definido por algunas imágenes en las que vuela, tanto en la avioneta, como en el siguiente fotograma:

 

 

¡Que voy de vuelo!

 

El padre de Jack, por el contrario, está simbolizado en el otro pilar, el de la Severidad o Voluntad. E igualmente representa al Padre, dentro del ternario cristiano.

 

Esta es la imagen simbólica que se nos presenta del padre. Tierra desértica y viento

 

 

Las lecciones que Mr. O'Brien ofrece a sus hijos siempre tienen que ver con ese atributo de la voluntad: Toscanini grabó la misma cinta sesenta y cinco veces. ¿Sabes qué dijo cuando acabó? Puede mejorarse. Piénsalo.”..”Uno se hace a sí mismo, controla su propio destino. No debes decir no puedo, sino me está costando, aún no he acabado”...”Hay que tener una gran fuerza de voluntad para salir adelante en este mundo. No permitas que alguien te diga que no puedes hacer algo. No hagas lo que yo hice. Prométemelo. Yo soñaba con ser un gran músico. Se me pasó el tiempo. Esperaba una oportunidad y ya estaba ahí. La vida debes vivirla.”

 

 

El padre y los tres pilares de fondo

 

Jack, el protagonista, representa el tercer pilar, el del Equilibrio, más que nada porque se da cuenta de la necesidad de esa compensación. Es decir, él es crítico tanto con la rigidez del padre, con su exceso de severidad, como con la sumisión de la madre, que se deja pisotear por el marido. Es necesario balancear ambas cosas. Jack está también asimilado a Job y, por ende, a Cristo Jesús, en relación, sobre todo, a la cuestión del sufrimiento humano que se plantea en la película, sublimado a través de la Fe y de la Redención. Es, asimismo, un reflejo dentro del microcosmos del Hijo del Misterio de la Santísima Trinidad.

 

Otros ternarios cristianos importantes que tienen su espacio en la película, y que están imbricados con los anteriores, son:

  • Las facultades o potencias del alma que presiden y a la vez median, posibilitando la identidad entre lo macrocósmico y lo microcósmico: la Memoria (tiene que ver con los recuerdos de la niñez, con el retorno a ella, que ya veremos en otro punto), el Entendimiento y la Voluntad, por medio de las cuales y a través de su libre albedrío, el hombre puede elevarse en la contemplación de las esencias divinas. Con esas potencias el intelecto puede recorrer gradualmente la escala del Ser por el mundo de la creación, a través de las esferas elemental, humana, celeste y angélica hasta el templo de la sabiduría cuya puerta abierta es iluminada por el sol, símbolo de la unidad puramente espiritual.

  • Las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, cuya defensa ya hemos visto que es manifiesta en el filme.

     

Las columnas son también, evidentemente, símbolos del eje. Están expresando la idea de ascensión vertical que une la Tierra y el Cielo. Cuando se trata de dos columnas rematadas en su parte superior por un arco, éste último simboliza al Cielo, en tanto que el rectángulo que forman las columnas simboliza a la Tierra.

 

3.5.- Las Puertas

 

 

La puerta por la que Jack se reencuentra con su niñez

 

 

Para la cábala hay Cincuenta Puertas, que se llaman Puertas de la Inteligencia o del Espíritu Santo. Éstas describen las etapas que se suceden desde el Caos hasta la tierra tal como se conoce, del reino vegetal al mineral, a la vida animal al hombre, a los niveles planetarios y a las jerarquías celestiales. Es una descripción paso a paso hasta la puerta nº49. La última puerta es el portal de En Soph, la Luz Ilimitada, por la que nadie puede entrar. A través de esas puertas se prepara el camino hacia los 32 Senderos de la Sabiduría.

 

La puerta es también un esquema de la estructura completa del templo, especialmente visible en los pórticos de las catedrales y monasterios cristianos. Ese semicírculo del arco simbolizando el Cielo se encuentra en el coro del altar o ábside, que es la proyección sobre el plano de base horizontal de la cúpula o bóveda. Y el resto del templo, de la puerta al altar, representa a la Tierra.

 

 


La puerta (enmarcada por las dos columnas), con su doble función de separar y comunicar dos espacios (el espacio profano del espacio sagrado), está en relación con los ritos de "tránsito" o de "pasaje", ligados a su vez con los misterios de la Iniciación, que constituyen los misterios de la vida y la muerte. Se trata de un simbolismo primordial que se encuentra, bajo distintas formas, en todas las tradiciones.

 

 

El nacimiento de Jack

 

Por su relación con la caverna iniciática, el templo puede asimilarse al cuerpo de la Gran Madre, bajo su doble aspecto telúrico y cósmico. Las dos columnas son también las dos piernas de la Madre parturienta, en cuya matriz el neófito, que viene del mundo de las "tinieblas profanas", muere a su condición anterior, renaciendo a la verdadera Vida. Se trata naturalmente de un alumbramiento en la esfera del alma, del nacimiento del Hombre Nuevo que habita en cada uno de nosotros.

 

La Caverna. El cuerpo de la Gran Madre

 

3.6.- La Escalera y el Puente

 

 

 

 

 

La Escalera, ofrece un simbolismo que se identifica con el árbol y también con un “puente” vertical que se eleva a través de todos los mundos hacia la divinidad.

 

 

 

 

La Cábala deviene así el camino para recuperar el Paraíso, la escalera por la cual éste mundo de hechos y literalidades se revela como el escalón más bajo a través del cual ascender al mundo primigenio y original. Por esta escalera asciende y desciende el Espíritu divino. En las diferentes partes de esta estructura hallamos previamente una cualidad que se corresponde con una cualidad similar innata en el hombre, que debe ser desvelada, desarrollada y perfeccionada. Este proceso de apertura se llama, gráficamente, “trepar al árbol”.

 

La escala se presenta en la Biblia con sentido simbólico de camino que se puede subir o bajar, pero que une dos puntos rigurosamente distintos. La escalera de Jacob es el ejemplo más conocido.

 

Cristo y la cruz son también escala, el hombre mismo es escala y también lo son el árbol y la montaña. El propio monasterio es una escala, ya que es en el interior del claustro donde el monje puede escalar el cielo. Buen número de monasterios cistercienses y cartujos llevan el nombre de Scala Dei.

 

Los peldaños de la escala que enlaza la tierra y el cielo son empleados constantemente por los padres de la Iglesia y los místicos de la edad media en su forma simbólica. El alma realiza siempre su propia ascensión por tales peldaños sucesivos.

 

Aparte de este simbolismo, también la escalera se presenta en la película como ese medio o puente que conduce a algún lugar inquietante, como puede ser la guarida de un gigante (recordemos el cuento de Jack y las judías mágicas, que también tiene el nombre del protagonista). Así Dios mismo, o el padre, pueden ser vistos como ese gigante terrible, monstruoso e incontrolable que produce pavor, que te espera al final de la escalera y que castiga si se le desobedece. Y, por otro lado, cuando se despierta al conocimiento y los terroríficos mitos de niño desaparecen, puede resultar que el gigante es sólo un hombre, como ocurre con el padre de Jack cuando habla sinceramente con el hijo sobre su estupidez.

 

 

 

 

3.7.- El retorno a la infancia

 

 

 

Reencuentro de Jack con su infancia

 

 

La existencia no es más que el recorrido o viaje alrededor del "misterio" del que todo surge y al que todo ha de retornar, y que va revelándose en el "rito" del despertar al "conocimiento".

 

Para rescatar o revivir este objeto precioso o tesoro es preciso traspasar la letra muerta, colocarse detrás del espejo. Entresaco los siguientes párrafos de “Cábala y poesía”, libro de Elisa Martín Ortega, que nos ilustran sobre este punto: “La infancia es ese territorio previo al lenguaje (aunque pronto conviva con él)... Es la experiencia muda....., la percepción del mundo sin palabras, el instante inicial en que todo era asombro y sentimiento, tanto en la biografía humana como en su relación con Dios: en el inicio de la historia.

 

La infancia: el territorio previo al lenguaje. El libro aún no escrito

 

 

Nuestra intuición apunta a que en la niñez anidan las respuestas imposibles, los más recónditos saberes...... La imaginación creadora ocupa un lugar central en el concepto tradicional de la experiencia: sólo a través de ella es posible acercarse a esa “experiencia originaria” que inspira al intérprete de su propia vida y del mundo, y que le permite poner en comunicación lo subjetivo y lo objetivo, lo interno y lo externo. Las historias, imágenes y recuerdos de la infancia poseen un potencial connotativo especialmente fecundo, precisamente porque actúan como puente entre la realidad presente y su origen remoto. Constituyen el corazón de la experiencia humana..... La infancia es el pozo del que bebe la imaginación, aquel que da profundidad a la experiencia.

 

La interpretación cabalística constituye, de este modo, una re-apropiación de la infancia; por ello hunde sus raíces en la experiencia y conforma una biografía. El intérprete explora su propia entrada en la historia, el momento en que accede al lenguaje, y esta imagen es para él análoga al límite que le separa de la Divinidad y al que trata de acercarse a través del texto, sirviéndose de su madurez y su experiencia; límite que es al mismo tiempo infinitud, muerte y origen:infancia...

 

Asimismo, la niñez, como silencio, es el territorio de lo inefable. Y se trata de un silencio que prepara al hombre a la palabra: un lugar de paso misterioso y necesario, cuya potencialidad nunca desaparece (al igual que sucedía con la nada). Los cabalistas mantienen con el lenguaje y los textos (a través de los que se considera que éste “habla”) una relación irreverente: de juego. Descomponen las palabras como hacen los niños que empiezan a hablar.... Devuelven al lenguaje a un estado de balbuceo...... La salida de la pura lengua edénica y el ingreso en el balbuceo de la infancia (cuando el niño, según dicen los lingüistas,forma los fonemas de todas las lenguas del mundo), es el origen trascendental de la historia. En este sentido, experimentar significa necesariamente volver a acceder a la infancia como patria trascendental de la historia......

 

En la infancia anida un secreto que, en la experiencia, es lo que más se asemeja al misterio de lo divino. La vida prenatal sería,de este modo, el territorio vedado por excelencia: inaccesible a la memoria, pero siempre intuido, forma de una intimidad pasada en la que el sujeto se disuelve y encuentra un placentero origen. Los cabalistas, en su empeño por crear métodos hermenéuticos para acercarse a la Divinidad respetando su secreto, idean modos de interpretación de las historias de su infancia.”

 

En relación con esto, toda la película de Malick no es sino una inmersión del Jack adulto a través de la memoria y de los sueños, en el mundo de su infancia, ese lugar prístino, más cerca del origen, con sus símbolos, mitos, miedos, preguntas, etc, para descubrir allí las respuestas que busca, para reencontrarse con la imaginación, con el asombro, con lo inefable, con todo aquello que aprendió a través de sus seres queridos. En su juventud sólo le interesaba su trabajo y, dándose golpes contra un muro, atrapado en las redes del codicioso mundo, donde perdió el rumbo, olvidó al niño que era. El reencuentro con ese niño interior supone traspasar la puerta que le lleva a una dimensión distinta, a un estado de conciencia diferente, “trepar al árbol” e, hincándose de rodillas, con reverencia y respeto por la Gloria y el misterio de la Creación Divina, cuya belleza nos envuelve y cuya chispa nos ilumina, abrazar la fe y celebrar la vida.

 

 

3.8.- El Huerto sagrado

 

 

 

 

El Huerto es una dimensión de realidad diferente e inaccesible por los sentidos habituales del oído, el tacto y la vista. El Edén superior (el Pardes) de la tradición cabalística, no es un lugar físico, sino un estado de conciencia místico. El huerto del Edén es el huerto de la conciencia, que mora en lo eterno. Corresponde al segundo Sephirah.

 

El huerto edénico tiene su reflejo en el huerto de la familia O'Brien, donde también es plantado un árbol de la vida terreno. Cada mundo tiene su propio árbol.

 

 

Los dos personajes más “oscuros” de la familia, Jack y su padre, cuidan del huerto (no olvidemos que caín era agricultor mientras que Abel era ganadero) y éste representa sus conciencias. Jack recibe instrucciones y prohibiciones del padre, que van dando forma a su propio huerto interior (las malas hierbas hay que “arrancarlas de raíz”). Ambos pecan, pero arrepentidos, juntos y reconciliados, quitan las hojas que han quedado dañadas y podridas por la plaga del pecado, iniciando un proceso de renovación y purificación.

 

3.9.- La espiral y la serpiente

 

 

para la mayor parte de las tradiciones antiguas, las espirales son el símbolo de la creación y evolución de todo el Universo. Este podría describirse de forma esquemática como conjuntos espiralados que van generando los mundos y sus ciclos de nacimiento y muerte, de evolución o involución, según las distintas variantes en las múltiples combinaciones de la existencia. Es decir, el progreso no sigue una línea recta de ascensión, sino que, como decía Goethe, es una espiral con los ritmos de progreso y retroceso, de evolución y disolución.

 

 

 

Hay muchos elementos en la naturaleza que tienen la forma espiral: conchas, tornados, etc. Siempre que en el Universo hay un movimiento de expansión o contracción, se produce una espiral, lo que nos recuerda la famosa frase de Pitágoras: "Dios, cuando crea, geometriza".

 

 

Destrucción de los dinosaurios. Impacto con movimiento espiral

 

El conocimiento bien se podría representar como un recorrido en forma de espiral, gracias al cual aspiramos a alcanzar la comprensión del mundo. En relación con esto está la serpiente, ya que algunos cabalistas comparan el camino de Iniciación con las espirales de la Serpiente de Sabiduría en el Árbol (a diferencia del camino de la Iluminación, que no es sinuoso, sino que se compara con una flecha que va directa por el pilar intermedio, el del equilibrio, lanzada por el Arco de la promesa)

 

 

También la serpiente, al cambiar de piel, simboliza el renacimiento y la renovación. “Y partieron en busca de Ka, la pitón de la roca. La encontraron sobre un saliente cálido, tumbada al sol de la tarde, admirando su hermosa piel nueva” –narra la madre-.

 

3.10.- El universo geométrico. Arquitectura y Música. Dios, el Gran Arquitecto

 

 

Según la sabiduría hermético-cabalístico cristiana, el universo es armónico y sigue el orden y la proporción de la Ciencia Sagrada del Número y de la Geometría, que ha inspirado la arquitectura con la que se han edificado templos primero y luego palacios y jardines.

 

Como consecuencia, a Dios se le ha concebido como el Gran Arquitecto del Universo. No es casual, por tanto, que Jack, nuestro protagonista, también sea arquitecto. Dios construye y el hombre, como emanación divina, también es capaz de crear cosas. Así en la película se alternan imágenes de las obras naturales de Dios, con la geometría de las construcciones humanas, que, aunque por un lado parecen cárceles, por otro también son magníficas, brillantes y esplendorosas. Esos enormes rascacielos de hierro y cristal, el palacio de justicia, con su cúpula espiral, la fábrica etc, también reflejan la majestad divina.

 

 

Con la música pasa otro tanto. Ya Pitágoras descubrió que existe un orden inherente y una organización numérica en la naturaleza del sonido. Él sostenía que los planetas, al describir sus órbitas, emitían unos sonidos, las notas musicales que creaban lo que él llamó la armonía de las esferas. Por eso tampoco es de extrañar, por la misma razón, que el padre de Jack sea músico, frustrado, pero músico y el hermano también. La música de la película sugiere esa armonía de las esferas.

 

 

3.11.- Los colores

 

 

En la cábala, cada sephirah se corresponde con un número, con un color, con diferentes nombres de Dios y con otros símbolos. Pero no voy a entrar en este tema del color, porque ya este comentario se está haciendo excesivamente largo.

 

Sólo quiero hacer referencia a los colores de las vestiduras de Cristo que se ve en las vidrieras y su significado. Son dos los colores fundamentales atribuidos al ropaje del Maestro: el blanco por debajo y el rojo o púrpura por encima, la luz adentro y la carne fuera.. Y la gnosis que propone la cábala es un camino de alquimia interior para transformar la luz del rojo carnal en blanco espiritual. Lo cual no significa igualarse a Jesús, pero sí entrever esa experiencia tabórica de Transfiguración, la voluntad iluminada por el conocimiento. Los ejercicios cabalísticos que transforman el rojo en blanco comunican lo eterno con el tiempo, aquello que permanece con aquello que pasa.

 

Tambièn en las velas que aparecen tienen significación los colores: la vela azul nos habla del cielo; las blancas del espíritu.

 

3.12.- La Gracia

 

 

La muerte es el retorno a la Gracia Divina

 

Según la Cábala, como hemos visto antes, el ser humano posee la Divina Gracia, única en la Creación, de participar en todos los mundos, ya que tuvo su origen en el Adam Kadmon manifestación increada y arquetípica, y llega hasta este Mundo de la Acción, y desde éste, el más denso nivel de la creación, puede recomenzar nuevamente el camino de regreso, y, lo más importante, puede ayudar a que toda la creación desplegada evolucione para nuevamente plegarse y unirse a la Divinidad. El ser humano posee todas las potencialidades inherentes a la Creación, e incluso aquellas que sólo son parte de la Divinidad misma. Con esto la Cábala sostiene que el ser humano está llamado a ser un colaborador de la Divinidad para que la Creación manifestada vuelva a su origen inmanifestado.

 

Por otro lado, la Cábala considera que en el Bien hay dos propiedades esenciales inherentes: Verdad y Gracia. La Gracia es el camino de la inspiración, pero la bondad es necesaria para su realización. Es decir, los actos de benevolencia son los que llevan a cabo la integración.

 

3.13.- El Pozo

 

¡Ven, sube!, -imaginamos que dice el ángel guía

 

La Cábala se concibe como el “pozo” de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de muy variadas formas.

 

La Cábala se considera una disciplina objetiva. Por lo tanto rechaza todo lo literal, subjetivo y dogmático, lo cual es simbolizado en la “gran piedra” que tiene que ser retirada para poder “beber” la esencia de la Enseñanza que el “pozo” contiene en forma de “agua”. Una costumbre milenaria de la Escuela de Pensamiento Objetivo es quitar ese obstáculo voluminoso y pesado, esa “gran piedra, “beber” y volver a poner la piedra en su lugar, que es la única manera de mantener el ”agua viva y pura”, libre de contaminación subjetiva.

 

El padre de Jack hace una referencia velada a esto cuando dice: “Eso es subjetivo. Quiere decir que proviene de tu cabeza y nadie lo puede demostrar.”

 

Para poder subir por la escala de luz del árbol de la vida, primero hay que bajar al “pozo” de la sabiduría.

 

El pozo también representa otras muchas cosas. Es un símbolo complejo, pero no me voy a extender tampoco.

 

Al asomarse al pozo se percibe allí , a una distancia de abismo, en un círculo estrecho, el mundo inmenso...También es como un tumba. Jack y sus hermanos se asoman a un pozo después de ser enterrado el amigo que se ahogó.

 

 

 

3.14.- Saturno

 

 

Aparece en la película en las imágenes sobre la creación divina. Claramente identificable por sus anillos.

 

Los cabalistas antiguos decían que la creación iba desde el cielo estrellado que contiene a los siete planetas del ámbito celeste, desde Saturno a la Luna y de aquí al mundo terrestre y elemental que, por los círculos del agua y de la tierra da lugar a los reinos animal, vegetal y mineral, bajo la simbólica emblemática correspondiente a cada figura, en toda la variedad de los mismos, en correspondencia con las artes y ciencias que los estudian.

 

Saturno no es meramente el amargo segador, el que pone a prueba, la carga vital que debe ser llevada pacientemente sobre los hombros. También representa equilibrio y estabilidad. Saturno garantiza la aplicación de la ley en el cosmos, dándonos a cada uno exactamente lo que merecemos, por lo cual no tiene muy buena reputación entre los astrólogos.

 

Saturno es Cronos también, el Tiempo Vivo y siempre presente, que devorando a sus hijos, la creación entera, la regenera perennemente y hace posible que los seres manifestados regresen a su inmanifestada morada eterna.

 

3.15.- Los Velos

 

La película está llena de velos, manteles, cortinas, enaguas y visillos blancos. Son elementos que le permiten a Malick acrecentar la sensación etérea, aérea, de vuelo y elevación, de espiritualidad, que quiere manifestar.

 

Se pueden considerar en ella varios tipos de velos: los velos de Dios, los velos del deseo, y los velos del nacimiento y de muerte.

 

- Los velos de Dios: según explican los cabalistas, el “no manifestado”, el Inefable, está velado, es decir: está separado por tres velos de nuestro universo. Detrás de los velos, la energía fluye constantemente hasta nosotros a través de la corona.

 

El Iniciado en la cábala, usando el Esquema del Árbol de la Vida, irá, poco a poco, ascendiendo a los diversos Planos de Conciencia (simbolizados por las Esferas) a través del Camino del Medio (o Pilar Central) que lo conducirá a la presencia de su "Dios Interno" (ya sea "Jesús" u otro). A medida que este trabajo es realizado por el Aspirante, los Reinos de los Elementos, uno a uno, son conquistados. La apertura del "rasgar" el Velo de Paroketh (es el velo que separaba la cámara que contenía el Arca de la Alianza en el templo de Jerusalén) es el último obstáculo para la destrucción parcial de ego mundano. Esta destrucción, un "sacrificio" al Yo Superior, es conocida como la Muerte Mística: "Padre, en Tus Brazos entrego mi Alma". El Alma es una luz velada también por la envoltura de la imagen.

 

- Los velos del deseo: están representados por las enaguas, saltos de cama, camisones, etc, que visten tanto la madre como la vecina, a la que desea Jack, por lo que se introduce en su casa y roba uno, acto que luego le avergüenza.

 

 

 

- El velo del nacimiento. Es el que nos separa del Origen.

 

 

Los velos del nacimiento de Jack

 

- El velo de la muerte: simboliza tanto la mortaja, que permite recatar la imagen del fallecido, como el paso a una nueva dimensión que lo desprende de la materia.

 

El velo de la muerte de R.L, de la que es mensajera un ángel.

 

3.16.- La Sombra Sagrada

 

 

 

 

Ya vimos que todo lo que surge del Inefable pasa en su sombra y que la sombra es de donde fluyen los mundos.

 

La Sombra sagrada es una forma que tiene la Luz de coquetear o jugar con nosotros para que la desvelemos. Nos invita así a llegar hasta ella, para que nosotros demos el paso y mostremos que verdaderamente queremos encontrarla. En la imagen vemos a Jack jugar con su sombra.

 

También el significado de la palabra “Sombra” nos viene representado en la parte del hombre que se opone a la luz, por lo que de manera tradicional ha significado o simbolizado la manifestación de una segunda naturaleza de los seres y cosas, relacionándose con el alma (de ahí que quien vende su alma al diablo pierde su sombra). La ausencia de sombra simboliza por otra parte la purificación del cuerpo que se hace abierto y permeable a la luz (es decir la perdida de la existencia material).

 

 

3.17.- La Muerte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Éste es un tema del que se podría hablar largo y tendido. Pero sólo lo voy a plantear someramente.

 

La muerte parece explicarse simplemente como el regreso al punto original de partida. La existencia es sólo un lugar de tránsito y aprendizaje que nos lleva de vuelta hacia la Luz de la que somos origen. Aunque claro, la muerte también es un terrible abismo, simbolizado en la imagen del pozo.

 

 

El niño ahogado

 

 

En principio la muerte también se ve como un mal, sobre todo cuando se trata de un niño, como es el caso del ahogado. Pero luego, la fe y la esperanza lo transforman todo y sólo se presenta como un proceso más dentro de nuestro sendero de transformación, el último velo que se rasga.

 

Una de las cosas más típicas cuando alguien cercano muere es arrepentirnos de algo que no hayamos hecho o no le hayamos dicho. Así ocurre con el padre al saber la muerte de su hijo: “No tuve la oportunidad de pedirle perdón. Una noche, se golpeó en la cara sin razón alguna. Estaba sentado conmigo al piano y critiqué su forma de pasar las partituras. Se sintió avergonzado, por mi culpa. ¡Pobre, pobre hijo, pobre hijo!”

 

 

¡Pobre, pobre hijo, pobre hijo!

 

Jack, cuando hablan de la muerte de su madre, la imagina como Blancanieves (ya dije que tenía algo de personaje Disney), que queda como muerta al ser envenenada por la manzana de la bruja. Los siete enanitos la colocan en una urna de cristal, en medio del bosque, porque es tan bella que no soportan la idea de enterrarla. Quizá Jack sueñe con ser el príncipe que la rescate de la muerte.

 

 

La madre Blancanieves

 

 

4) OTROS SÍMBOLOS ESPIRITUALES

 

 

4.1.- Los Guías y Mensajeros

 

 

 

Un Ángel guiando a Jack hacia su nacimiento a la Vida

 

 

Son muchos los relatos del Antiguo Testamento que hacen referencia a los Ángeles como mensajeros de Dios. Según las Escrituras, hubo un tiempo en el que los Ángeles y arcángeles se manifestaban ante los hombres en viva presencia, o bien, a través de los sueños. Entre estos relatos, uno de los que resulta más significativo es aquel sueño de Jacob. en el que veía una gran escalera que partiendo de la tierra llegaba hasta el cielo; por ella subían y bajaban numerosos ángeles, y al final de la escalera, en la parte más alta, estaba Dios. En este sueño los ángeles aparecen como intermediarios directos entre Dios y los hombres. Ellos son los seres de luz que elevan nuestras peticiones al cielo y quienes nos traen respuesta haciéndonos participes de la energía divina.

 

 

 

Tanto en Oriente como en Occidente, la figura del ángel está presente en diversas tradiciones religiosas. Pueden recibir diferentes nombres, pero su misión respecto a los hombres es muy similar; ellos son quienes nos protegen, nos guían, nos ayudan a descubrir nuestros dones y virtudes, y nos advierten cuando equivocamos el camino, aunque, eso sí, siempre respetando nuestro libre albedrío, de ahí que muchas veces esperen a que se les pida para interceder a nuestro favor de forma providencial.


La tradición cristiana reconoce nueve Jerarquías o Coros angélicos.

 

 

 


4.2.- El Girasol

 

 

 

Aparece un campo de girasoles al principio y al final de la película. Por el aspecto solar y el color, así como por su heliotropismo, es evidente símbolo solar y de la majestad en diversas culturas.

 

En el cristianismo ha simbolizado el amor de Dios, el alma, el pensamiento constantemente vuelto hacia la contemplación de Dios y, en ese mismo sentido, la oración. Por eso Malick le da un puesto importante.

 

 

4.3.- Las velas

 

 

 

 

Las velas son el elemento más primario que transporta la iluminación. Pero, si bien, la función primaria de la luz es iluminar y también reflejar, la secundaria es activar el potencial psíquico de las conciencias humanas, pues de alguna manera nos ayuda a comprobar nuestra experiencia en el mundo.

 

La luz también es una referencia, una señal que nos ayuda a orientarnos en el camino, para saber dónde estamos parados.

 

El uso de las velas, tanto práctico como místico se extiende a muchas religiones, donde aparecen como un elemento indispensable en sus templos.

 

Las velas simbolizan la luz viva, la chispa divina que posee el ser humano, de ahí su sentido místico y su utilización como herramienta esotérica.

 

 

 

 5. MI OPINIÓN CRÍTICA

 

 

 

 

 

El árbol de la vida” me ha despertado emociones encontradas. Por un lado me parece una gran película, una joya (mejor un diamante, porque brilla todo el tiempo) con un engarce preciosista y complejo, plagado de multitud de símbolos trascendentes relacionados con los temas bíblicos y de la tradición espiritual. Nada está dispuesto al azar. Todo lo que se ve y se dice tiene significación, interpretado a la luz del espíritu, cuyo reflejo vemos por todas partes (es sólo el reflejo del sol, pero da lo mismo). Con una gran economía en palabras, trata multitud de temas de gran envergadura, sólo con el poder de la imagen: las preguntas acerca del misterio de nuestra existencia, Dios, el mal, la muerte, las relaciones con los padres y sus conflictos, etc.. También realiza un retrato de la infancia con gran sensibilidad y delicadeza.

 

En general, la obra se puede calificar como un canto a la vida y a lo divino que hay en el universo y en nosotros, y sobre todo, como una hermosa oración, una plegaria, una súplica, una petición y, a la vez un otorgamiento, un ofrecimiento a Dios través de la fe, el perdón, la esperanza y el amor. La música y las bellas imágenes, en las que se “palpan” las distintas texturas que adornan la naturaleza, embargan, y también conmueven y emocionan los acontecimientos que les suceden a la familia protagonista, contados con sutileza, ternura y elegancia, como ya hemos visto.

 

Pero lo más valioso que para mí tiene la película es la invitación a volver a ser niños, a recuperar la capacidad de asombro y la inocencia. Al ir creciendo y experimentando los sinsabores de la vida, el cinismo y la amarga ironía pueden apoderarse de nuestro corazón, sobre todo si hay personas que se han burlado y se han aprovechado de nuestra confianza y de nuestro candor e ingenuidad. Pero yo apuesto por mantenerlos, pase lo que pase. En este sentido, el mensaje de Malick me llega muy adentro y no pierde su valor a pesar de lo que voy a decir a continuación.

 

Ahora bien, y aquí viene la rebaja: excepto eso que he comentado en el párrafo anterior, todo lo demás representa sólo una vivencia, y además una vivencia muy personal del director. Quiero decir que, aunque la mayoría de los temas que plantea son universales, no lo es la respuesta que ofrece Malick al Misterio. Es más, comete un craso error al darla, de tal manera que, en mi opinión la obra se despeña por esa causa. Su visión servirá para un creyente en la misma fe, pero no para otro que tenga una fe distinta o que no sea creyente. Prefiero las obras que dejan al espectador sacar sus propias conclusiones. Suelen ser, además, las que pasan la criba del tiempo y se hacen inmortales. Veamos esto más detenidamente en el punto siguiente:

 

 5.1.- Dios - Naturaleza. Dualismo frente a monismo

 

Malick, para responder a las preguntas metafísicas que todos nos hemos hecho alguna vez (¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos? ¿qué hacemos aquí?), apuesta desde el principio por una visión dualista, la misma que las monjas enseñaron a Mrs. O'Brien, la madre protagonista. En ella Dios y naturaleza van por separado, son dos caminos distintos. Es decir, Malick se pronuncia frente al misterio que nos quiere mostrar y nos instruye sobre el camino a seguir, adoptando el rol de maestro. Su visión, aunque parezca panteísta, a mi entender es claramente deísta y cristiana, como ya he comentado. El misterio así deja de ser tanto misterio, queda cercenado como tal, porque, aunque se plantee la imposibilidad de conocer los designios divinos, queda perfectamente establecida la existencia de un Dios independiente de nosotros, que nos ha creado, del que partimos y al que volvemos. Y también se nos alecciona, como en una homilía, sobre cuáles deben ser nuestras respuestas, dictadas en nuestro corazón por ese Dios, para no acabar siendo unos pecadores o unos estúpidos materialistas como el padre al principio: el arrobo adorador ante la gloria divina, expresada en las imágenes naturales de pájaros, flores, etc., la fe, el perdón, la esperanza y el amor. Y así veremos la Luz. En este sentido, quizá tengan razón los que consideran la obra como un ambicioso panfleto de espiritualidad New age, con sus guías angélicas y toda su parafernalia de símbolos y senderos de progresión espiritual, de renacimientos, velas que se encienden, manos que se unen en plegaria y espacios de luz. Muy bonito todo, eso sí, pero nada comparable con “2001, una odisea espacial” de Kubrich, con la que la relacionan. En ésta, que me parece una obra maestra, el misterio queda sin respuesta y eso me gusta mucho más. ¡Que para eso es un Misterio, caramba!

 

Porque, si se trata de pronunciarse, yo prefiero el MONISMO de Baruch Spinoza. Para él la naturaleza y Dios (por llamar de alguna forma al misterio que nos envuelve) son la misma cosa. Y alma y cuerpo, en lógica consecuencia, también conforman una unidad indisoluble. La naturaleza, que no ha sido creada por ningún ser fuera de ella, es eterna, existe desde siempre y para siempre y puede adoptar múltiples formas. Sólo hay que ver la variedad de flora y fauna que se ha dado y que se seguirá dando a lo largo de los tiempos. En cambio, los individuos que formamos parte de ella somos finitos, perecederos. Así los humanos podemos desaparecer como especie igual que desaparecieron los dinosaurios, pero la naturaleza permanece. Todo lo que hay en nosotros: cuerpo, pensamientos, emociones, sentimientos, deseos, etc, forma parte del ámbito natural, es materia igualmente. En esta perspectiva, no hay, desde luego, dos caminos a elegir, ni creo, tampoco, una esperanza de vida futura más allá de la muerte, como parece presuponernos Malick (¿de qué otra esperanza podría tratarse la que nos suscita?). Nuestro único patrimonio es la propia vida mientras existimos.

 

¿Por qué la naturaleza actúa como lo hace?. Sólo sigue sus propias leyes. Si no hay plan ni designios divinos, todo sigue quedando en el misterio. El motor de la existencia lo mismo puede ser el absurdo que cualquier otra cosa y, nosotros, inmersos de lleno en ella, no podemos saberlo, porque para eso tendríamos que poder observar todo desde fuera, desde la distancia, con la objetividad y la capacidad de otro ser que no somos, como se puede mirar un terrario de hormigas, para comprender su funcionamiento.

 

Esta visión de Baruch es bastante determinista, claro está, pero aún así, como nos hace ver el propio autor, una vez que somos conscientes de ese determinismo, y a partir de él, podemos ejercer nuestra libertad.

 

Mucha gente parece pensar que no tener a Dios como una referencia externa, un Dios al que temer y que castiga al pecador, implica que no hay nada que nos retenga para hacer el mal. Éste, supongo, es el motivo que ha alarmado a los que han querido ejercer el poder y ordenar la vida pública, así que les venía bien la idea de Dios para hacernos comulgar con las leyes que querían imponer, amenazándonos con las llamas del infierno, cuando no con la tortura y la muerte, si no las acatábamos. Eso, desde luego, también, por otra parte, produce una moral muy utilitaria: me porto bien para no ser castigado, no porque racionalmente o de corazón sienta que deba actuar así.

 

El caso es que si la moral no viene dada por mandamiento o propósito divino, no hay una llamada desde lo Alto en el corazón de los hombres, no tenemos más remedio que aceptar que es un pacto convencional entre humanos, lo cual supone una aceptación racional de las normas, al menos a nivel social. Así este mundo no acaba siendo una selva en la que se impone el poder del más fuerte y no nos destruimos los unos a los otros por un quítame allá estas pajas. Podemos ver que hemos avanzado a ese respecto. Ahora existe una declaración de derechos humanos universales, están los convenios de Ginebra, que humanizan un poco la situación en tiempos de guerra, etc.

 

No obstante, yo no pienso que el ser humano, a nivel individual, tienda hacia el mal, en general, en el caso de no tener diques o cortapisas que le retengan. Yo pienso que la persona es algo muy complejo, que lleva dentro de sí muchas riquezas y semillas, tanto de las que consideramos buenas como de las que creemos malas, sin que muchas veces tampoco la distinción entre ellas esté tan clara, ya que como bien dicen los refranes: “no hay mal que por bien no venga” y “de buenas intenciones está el infierno lleno”. Dependerá de sus propensiones, de sus inclinaciones, de su educación, de sus experiencias, etc, para actuar de un modo u otro. En situaciones límite, tanto hemos visto comportamientos bestiales como altruistas. No estamos, desde luego, en un sistema que promueva los valores que siempre hemos considerado buenos, sino que, por el contrario, ahora se premia como una virtud aquello que antes se denostaba. Pero en fin, esa es otra historia y no voy a insistir aquí. Lo que sí quiero dejar claro es que la ética del amor, del perdón y de los hermosos valores de la buena convivencia, no está reñida con creer o no en un Dios personal celestial, omnipotente, omnisciente y omnipresente. Yo, por ejemplo, no soy creyente y la he adoptado como mi ley moral personal, aunque no siempre sea capaz de cumplir con ella, porque creo que es la mejor forma de que todos vivamos en paz y armonía y también porque me hace sentir mejor conmigo misma. No tengo fe, ni espero la salvación eterna ni tengo esperanza al respecto. Tiendo a pensar que simplemente me pudriré y otras personas ocuparán mi lugar. Y sufro los males irremediables como puedo, claro. La fe para esa cuestión puede ser una ventaja, pero yo no la tengo.

 

 5.2.- El depurado crisol de imágenes (dicho con un poquito de guasa)

 

Éste es el otro punto que no me convence del todo en la película. Malick nos obsequia todo el tiempo con imágenes muy bellas, estilizadas, claras, límpidas, etéreas, acompañadas de una música exquisita, grandiosa, con el fin de transportarnos a “Otro Mundo” dentro de éste. Nos produce una sensación que no es extraña, sino que ya la hemos sentido seguramente todos al contemplar un amanecer o un hermoso paisaje de montaña, etc. No sé muy bien si eso se produce por un arrobo “espiritual” producto de la visión de la Majestad, que nos hace conscientes de nuestra insignificancia ante la inmensidad del Misterio, o simplemente se trata de una exaltación emotiva sin más trascendencia ante la contemplación de la belleza. Supongo que según el caso. La cuestión es que estas reacciones trascendente-emocionales también las conocen los que nos envían esos power point llenos de “perlas de sabiduría”, ya que suelen ir acompañados de fotografías de ese jaez, algunas bastante empalagosas. La diferencia es que Malick no nos dice: “Piensa un deseo y envía mi película a treinta amigos en los próximos cinco minutos, incluido yo mismo, y tu deseo se cumplirá. Si la envías sólo a cinco amigos, recibirás una sorpresa. Si no la envías a ninguno, tendrás mala suerte durante los próximos diez años”. Menos mal.

 

La única vez que Malick introduce algo que no estéticamente tan agradable es cuando los niños van al centro comercial con la madre y vemos un viejo beodo, un tullido, unos presos, entre ellos un anciano. Y sólo lo hace para que un niño pregunte asustado: “¿Puede ocurrirle a cualquiera?, y el hijo mayor responda: “Nadie habla de ello”.

 

 

 

Ya sé que la escena sólo quiere expresar el miedo del hombre a ser afectado por el mal, por la desgracia, por el infortunio. Pero es un miedo humano y la película de Malick también intenta presentarnos la Creación divina. Por eso yo me pregunto: ¿por qué soslaya lo poco atractivo en todo el resto de la película? ¿No decía el padre Haynes que también tenemos que ver a Dios cuando nos vuelve la espalda? ¿no es cierto que se dice en la película que los males que padecemos también forman parte de la “Gran Obra”?, ¿es que mostrar esos males degradaría y socavaría la imagen que debemos tener de Dios y nos dispondrían en contra de la fe? ¿Dónde están el hambre, la miseria, la suciedad y todas las lacras del mundo? ¿También resplandecen a nuestro alrededor? ¿o es que Malick ya no ve nada de eso, dado su estado de gracia, y todo le parece maravilloso y sonriente? Puede que sea esto último, aunque yo supongo que es que las imágenes del mal, aparte de la del niño ahogado, que tampoco es desoladora, no le sirven a Malick para su propósito, que es la glorificación divina. Y usa el tópico de la belleza natural, claro está, que es mucho más fácil de absorber por los espectadores. Esto lo alterna con el aparato de símbolos, que también son más “limpios” y depurados, y todo acaba brillando como un espejito. Así los niños no nacen entre sangre, placenta y otro fluidos, sino que guiados por un hermoso ángel que porta una vela, todos vestiditos de blanco, atraviesan bonitas puertas en el agua, mientras un vaporoso velo blanco se desliza. Es decir: Malick pretende cantar a la vida, pero no plasma la realidad tal cual es y en todo su alcance, sino que sustrae los aspectos poco atractivos y añade otros simbólicos, supuestamente espirituales y estéticamente más refinados y acrisolados, por lo que hemos dicho antes: para conseguir su objetivo glorificador. Por otro lado, ¿es espiritualidad lo que nos muestra o es sólo lo que nos han vendido siempre como espiritualidad: iluminación, elevación, ángeles, velas, velos.....? ¿No será una espiritualidad de mercadillo con un envoltorio de lujo? El perdón que se produce entre los hermanos, por ejemplo, tiene valor por sí mismo, en mi opinión, como modo empático de acercamiento humano. No creo que necesite ningún adorno espiritualista ni un móvil de trascendencia divina.

 

Si Malick hubiera sido capaz de expresar el Gran Misterio alternando las imágenes bellas con otras de espacios cerrados, impurezas, pobreza, enfermedad, fealdad, etc, es decir, con la vida en todas sus facetas y dimensiones, le hubiera considerado un genio y mucho más humilde. Me hubiera descubierto ante él totalmente fascinada. Porque, aunque la fe que promueve es un sencillo y conmovedor acto de humildad, sólo se arrodilla ante lo bello y lo grandioso. ¿No habría que postrarse también ante el mal que es igualmente obra Divina? A pesar de que Malick habla de que hay que aceptar las calamidades con fe, elude mostrarlas en imágenes. Es un poco tramposo. Y, sin embargo, si habla de los males es que piensa y sabe que existen. Porque si todo está bien, como se dice, y el mundo que nos rodea resplandece y el amor sonríe a través de todas las cosas ¿para qué plantear el problema entonces?. Pero claro, a ver quién es el guapo que recurre al sufrimiento y al horror para mostrar la majestad divina. Al primero que lo haga y lo consiga, hay que ponerle una estatua.

 

Esto me recuerda a otra película, “El fuego fatuo”, de Malle. El protagonista, Alain, está en una clínica para curar su adicción al alcohol, y padece una grave depresión. El psiquiatra que le atiende, incapaz e impotente para curar su tristeza, su dolencia “espiritual”, se agarra a argumentos de falso optimismo y el último de ellos, cuando ya se va porque se ve sin salida es: “La vida es algo bueno”. Alain acaba suicidándose, claro. Malick hace un poco lo mismo que el doctor. Utiliza el argumento trillado de la belleza natural para convencernos de lo bueno que es vivir y de la gloria de Dios.

 

Además, ante el silencio aterrador de Dios, que han manifestado otros cineastas como Bergman, Malick parece que se arroga su poder o, simplemente, actúa como un demiurgo en su nombre y nos muestra todas las maravillas de su creación. Nos vende a Dios con su cara más luminosa y resplandeciente. Es un buen publicitario, de eso no hay duda. Y no lo veo mal. Me parece muy bien celebrar el esplendor del mundo, alegrarnos por ello, disfrutarlo. Pero no me parece suficiente. No me importa ser una aguafiestas, jejeje..

 

Por otro lado, si se trata de una defensa del cristianismo, como ya he manifestado afirmativamente, prefiero al creyente que ve a Dios en el rostro de los que sufren y no al Dios bíblico “megalómano”. En la película, de todas formas, se observa algo de esto, cuando la madre de Jack da de beber a un preso, en un gesto caritativo.

 

Yo siempre he sido muy consciente del Misterio de nuestra existencia, porque suelo hablar a menudo de ello y por eso me interesaba esta película. También soy admiradora de las maravillas del universo, de las que formo parte. Pero no necesito en absoluto ver a un Dios creador en ningún sitio. Para sostener mi ética me basta con este principio: “El otro soy yo misma”. No creo que Malick vaya más lejos que yo con lo que expone, aunque pretenda ir más arriba, así que me quedo con lo mío. Y ahí lo dejo sin dar más explicaciones, que esto ya se ha hecho muy largo, jejeje.

 

Comentarios   

 
0 #1 MaraviooosooAdrián 19-08-2013 22:28
¡Hola! Increíble artículo que nos deja en bellas palabras su autora. Para quien haya disfrutado con gozo absoluto la película de Malick, recomiendo 100% este fantástico análisis.

Enhorabuena, SCRIPTIA, sigue redactando artículos sobre... cine !!! Un abrazo grande
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